Mamá, quiero ser periodista
Llegó el momento. Hoy acaban para mí las vacaciones, las cuales fueron tan deseadas en su momento. Hace unos meses deseaba con todas mis fuerzas que comenzaran, solo deseaba poner fin a meses de estudios, acabar bachillerato, hacer la PAU y olvidarme de los libros por unos meses. Esas vacaciones llegaron y como mismo tocaron a mi puerta, hoy de despiden. En estos meses han pasado muchísimas cosas. Mi vida ha dado un giro de 180 grados. Llegado un momento, te das cuenta de que todos los planes que tienes, todo aquello que ya tenías planeado se derrumba y tienes que volver a crear algo semejante pero con ciertos vacíos. No voy a mentir que tiempo atrás me imaginaba este fin de vacaciones muy diferente.
Pues bien, el fin del verano incluye la vuelta al cole, pero yo ya puedo ir cambiando la palabra cole por universidad.
Ya quedó atrás eso de comprarme la mochila del dibujo animado que está de moda, quedó atrás esas listas enormes de material que nunca llegabas a utilizar (todavía tengo tinta china sin utilizar), el destrozarte la espalda cargando miles de libros metidos en una mochila muchísimo más grande que tú, el comprar un chandal dos tallas mayor por si crecías en 9 meses (cosa que a mí nunca me pasó porque el puñetero chandal siempre me quedaba enorme), pasar por “Casa Rosi” y comprarte una bolsa de melones y no probar las puñeteras lentejas que había para comer. Estas acciones que formaron parte de mi infancia, de mi vuelta al cole ahora son solo recuerdos.
Hoy, pasan por mi cabeza esos recuerdos y muchos más, ya las cosas no serán como antes, cambios y más cambios se suceden en mi vida, unos porque así lo quiere el destino, otros porque deben ser así y otros porque simplemente pasan. Como bien dije antes, este verano ha estado lleno de eso, de cambios, pero ahora llega el mayor.
Mi habitación, en la cual he pasado tantísimas horas, la cual se ha ido transformando al mismo tiempo que yo, la que ha sido testigo de tantos momentos, estas cuatro paredes llenas de historia, hoy están llenas de maletas, de cajas, de zapatos sin poner en la maleta, de recuerdos que van en mi equipaje, de recuerdos que se quedan, en ella se puede adivinar mi marcha.
Hace semanas, me prometí que no iba a llorar en este día, para mí hoy significa el comienzo, este día debo estar feliz, feliz porque podré realizar mi carrera, conoceré gente, viviré historias, reiré, también lloraré y olvidaré. Dejaré atrás mi pasado, que después de todo no ha sido tan malo, me ha enseñado a crecer y a ser cada día más fuerte. Puedo decir que he cambiado y también admito que he deseado irme de aquí y comenzar… comenzar de nuevo. Pero aún así, aquí dejo un trozo de mí vida, de mi corazón… Pero volveré, volveré a MI TIJARAFE, volveré a MI PALMA y regresaré a solucionar ciertos asuntos pendientes en mi vida, como suelen decir, el tiempo lo cura todo. ¿Será capaz el tiempo y la distancia de curar el dolor? Dentro de unos meses lo comprobaré. Como bien dije antes, me prometí no llorar, pero ya ven, es inevitable, miro mis maletas, mi casa, mi pueblo, mi familia, miro fotos, objetos, cierro los ojos y me vienen recuerdos, momentos, caras, nombres, olores y dos lagrimas recorren mi cara.
Dentro de unas horas estaré en una nueva isla, en un nuevo hogar, con una nueva familia (con Diana compartiré piso y Sara me hará de comer jajaja) y dentro de escasos días comenzaré con mis estudios, los cuales son mi sueño. Periodismo me espera. Llena de curiosidad, de ilusión, de ganas por comenzar esta carrera que desde que tengo uso de razón me ha despertado cierto interés, por no decir, mucho interés. De ahí el título de mi post “mamá, quiero ser periodista”. Sueño con algún día llegar a ser una profesional, vivir de lo que me gusta, escalar y escalar llegando a conseguir todas mis aspiraciones y plantar cara.
Ya ven, hoy toca despedirme, derramar alguna lágrima, pero lo hago feliz, con ilusión y convencida de que la distancia será mi mejor aliado.
Espero tener suerte, coger mis maletas, subir a un avión y comenzar con mi aventura sin mirar atrás. Ya regresaré. Esto solo es un hasta luego, un hasta pronto, nunca un adiós. Adiós solo he dicho muy pocas veces y pueden estar seguros que hoy en mi vocabulario no está el adiós.
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17 septiembre, 2008 - 22:58
Bueno… pues ya estarás por aquí. Espero que tu estancia por aquí sea lo mejor posible y que cumplas tus objetivos. Que compruebes que la vida de estudiante de aquí da muchas satisfacciones y emociones al conseguir los logros y conocer a gente de todo tipo.