El blog de Leticia Rocha

25ago/100

El Diablo también bebe cerveza

Tengo en mi poder la camisa, el pin, la gorra y el pañuelo. Ahora, a mi gran colección de enseres “diabólicos” tengo que sumarle la cerveza. ¡Qué gran idea! Y yo que pensaba que mi nueva posesión sería un bolígrafo con el diablo bailando el hulla jop.
Pues bien, resulta que la Cervecería Isla Verde S.L, capitaneada por un tijarafero y una pareja belga-polaca, han pensado en Tijarafe y, por tanto, en la Danza del Diablo para dar vida a una nueva cerveza, que podremos tomar el próximo mes de noviembre.
Para ser más exactos, la empresa se ubicará en un edificio cercano a la carretera General en el Jesús. Vamos, que si van de paseo dominguero verán sin ningún problema la empresa, además, si les apetece, podrán hacer una paradita porque también contará con un bar donde, junto con unas buenas tapitas, podrán degustar la cerveza “Danza del Diablo”
Lo bueno de esta iniciativa es que será fiel a Tijarafe, pueblo que valora enormemente las tradiciones, y apostará por una producción artesana, utilizando recetas centenarias que fueron elaboradas en su momento en los monasterios de Bélgica.
Desde mi humilde punto de vista y como tijarafera, contar con un producto de este tipo supone dar un paso hacia adelante. Tijarafe contará con un nuevo apoyo publicitario para su Danza del Diablo y quizás con un nuevo pilar que ayude a sustentar su economía. Con este artículo quiero aplaudir la iniciativa de estas personas, valoro su carácter emprendedor, su originalidad y su amor a lo tradicional. Al conocer la noticia, han llegado a mis oídos múltiples críticas, incluso, se ha insinuado que este pueblo está ligado a problemas alcohólicos. Mi reflexión es: ¿acaso otros pueblos no tienen esos problemas? ¿una nueva cerveza los incrementaría? Si una persona tiene una adicción la tendrá con o sin cervecera. ¿ Por qué siempre hay que criticar una nueva iniciativa? Sólo sabemos criticar y criticar, aunque la idea sea buena. Probablemente, esas personas que critican estarán en sus casas tranquilamente mientras otras personas trabajan y luchan por salir adelante.
¿Ocasiona molestias y ruidos? Quizás, pero su carácter artesanal puede que reduzca esas contradicciones, si no se lleva a cabo nunca lo sabremos.
Seamos menos intransigentes y apoyemos nuevos proyectos que impulsen a este pueblo y contrarresten los efectos nocivos de esta crisis. Por mi parte, sólo me queda felicitar a los emprendedores y desearles las mejores de las suertes, porque no hay nada que me enorgullezca más que ver a los tijaraferos y a los que se sienten como tales, luchar por lo que quieren.

Leticia Rocha
Fuentes: Diario de Avisos


Nosotros fuimos visionarios

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