El blog de Leticia Rocha

13may/137

Las que Televisión Canaria se olvidó

Comienzo este post dejando claro que esto no es una crítica a la organización de la Transvulcania, al contrario, no tengo palabras para definir la labor que año tras años realizan todas esas personas que, de una manera u otra, hacen posible que La Palma se haga un pequeño gran hueco en el mundo de las carreras de montaña. Admiro a cada una de ellas, por el trabajo titánico que hacen, no sólo el día de la Transvulcania, sino mucho antes. Por no hablar de los corredores, la inmensa mayoría anónimos, que entrenan día sobre día.

No sé qué se siente al correr la Transvulcania, el que me conoce sabe que el deporte no es lo mío. Tampoco conozco la sensación de estar en Los Llanos de Aridane recibiendo y animando a los participantes, debido a que la carrera comenzó a celebrarse justo cuando yo abandoné la Isla, ¡qué cosas! Básicamente, todos estos años he sido una mera espectadora de la Transvulcania, pero, a decir verdad, no fue hasta este año cuando me percaté de un pequeño problema.

El año pasado aluciné, literalmente, al comprobar que en la retransmisión de la Transvulcania de Televisión Canaria no había un comunicador que hablara medianamente bien inglés. Si a eso le suman que el ganador del año pasado fue un americano, pues ya se pueden imaginar la fantástica entrevista que le pudieron realizar a Dakota Jones cuando llegó a meta. Este año corrieron con mejor suerte, ganó Kilian Jornet, español.

Pensaba que ya había visto todo, ¿cómo es posible que en una prueba de repercusión internacional Televisión Canaria no tuviera a nadie con un buen nivel de inglés? No pido mucho, sólo que supiera preguntar si se encontraba bien o mal, simplemente.

Con el cabreo del 2012 olvidado, encendí mi televisión, aguanté durante horas un documental de leones y esperé a que empezara la retransmisión de la Transvulcania. Al principio todo bien, imágenes en directo de los últimos kilómetros que Jornet estaba recorriendo -con o sin calidad, da igual, al menos había-, en diferido de la salida de Fuencaliente, a lo largo de la carrera, todo muy bien. Entrevista a los políticos, si bueno, hay que aguantarlo. Y, de pronto, llegada del primer clasificado a meta. Aplausos, vítores, alegría, euforia. Entrada del segundo clasificado, tiempo después, el tercero. Fin.

Atónita me quedé cuando la voces en off, que habían narrado la llegada de los hombres a Los Llanos, comentan: “la primera mujer en llegar a meta viene muy cerca, nosotros nos vamos”. ¿Qué pasa? ¿que ver llegar a la primera clasificada es menos importante? Es igual de ganadora que Jornet. No voy a entrar en discusiones de si la televisión que todos pagamos retransmite más eventos de una isla o de otra, eso no es relevante -por lo menos no ahora-. Tampoco voy a cuestionar el tipo de programación, ni su calidad. Sólo diré que me parece una auténtica falta de respeto hacia las primeras clasificadas de la Transvulcania, hacia todas las participantes y hacia todas las mujeres, el quererle restar importancia a la llegada de Emelie Forsberg. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Somos menos importantes? Se trata de una prueba internacional, en la cual corren tanto hombres como mujeres. Pero tranquilos, todo aquel que haya visto la retransmisión por la televisión se habrá quedado con la llegada de los hombres, de las mujeres ni rastro. Al que le interesaba saber quién era la primera clasificada tuvo, como una servidora, que acudir a Internet, a los portales -incluido el de la Transvulcania- que si contaban con unos minutos para dedicárselos a las mujeres.

Aunque Televisión Canaria no lo crea, en la Transvulcania también hubo mujeres. Ya veremos qué pasa el año que viene.

Emelige Fordberg, primera clasificada femenina en la Transvulcania 2013

Emelige Fordberg, primera clasificada femenina en la Transvulcania 2013

19mar/135

Para ti, Entrenaturaleza

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Hace casi un año mi hermano me mandó un whatsapp diciéndome que tenía que contarme una idea que se le acaba de ocurrir. Ese mismo día por la noche, por casualidad, nos encontramos en una parada de guaguas, donde me contó que quería darle un lavado de imagen a Entrenaturaleza. Lo único que me dijo fue “quiero vender una experiencia rural, encárgate de desarrollar la idea”. Y eso fue lo que hice, durante el verano del año pasado dediqué bastante horas a pensar cómo vender las casas que un día nuestros padres construyeron.

A decir verdad, Entrenaturaleza en si mismo no es nada nuevo. Mi padre lleva años realizando una labor de diferenciación que nadie ha llevado a cabo hasta el momento. Siempre he dicho que si hubiera nacido en otra época y con otros posibles habría sido el mejor relaciones públicas que ha pisado esta tierra. Con una forma de ser arrebatadora y capaz de mantener una conversación hasta con una piedra, mi padre ha conseguido, a lo largo de muchos años, convertir a los clientes de sus casas en amigos.

Y digo amigos porque es así como él los trata. Cuando una pareja de holandeses o alemanes llega a alguna de las casas, mi padre hace todo lo posible para que se sientan como en su hogar. Mientras mi madre se pelea con la escoba y la fregona -ella también se merece una entrada igual de grande que ésta- él pulula por las huertas buscando fruta de temporada para brindar a sus clientes, acompañada, claro, de una buena botella de vino. Superando el obstáculo del idioma, los invita a pasar un buen rato en La Covacha, cocina para ellos -una de sus grandes pasiones- y les ofrece unos cuantos vasos de vino. Además, sale a caminar con ellos, de pesca, de fiesta, lo que sea, pero siempre intentando que pasen las mejores vacaciones. Gracias a esto, mi padre ha conseguido tener una lista enorme de amigos con los que, en la mayoría de los casos, no es capaz de mantener una conversación de más de 10 minutos, pero... ¿eso qué importa? Para qué está el lenguaje no verbal.

Por tanto, lo único que hemos hecho nosotros es recoger en Entrenaturaleza lo que él ha venido haciendo durante tantos años. Si bien todo esto era una sorpresa para nuestros clientes, ya que en ningún lado se les informaba de todas estas actividades, ahora se ha convertido en la filosofía y el núcleo de Entrenaturaleza.

Al comenzar a analizar todo lo que teníamos y lo que queríamos, observamos que, por un lado, la página que existía estaba obsoleta y, por otro, la presencia en redes sociales era casi nula. Teníamos claro que Entrenaturaleza necesitaba un cambio urgente. El primer paso fue realizar un vídeo que resumiera lo que nuestros futuros clientes se iban a encontrar en La Palma. Durante una semana pateamos toda la Isla, buscando las mejores localizaciones donde grabar, enredamos a nuestros amigos para que jugaran a ser actores y con un presupuesto de cero euros conseguimos realizar el vídeo que hoy les mostramos.

Hago un inciso para agradecer a todos nuestros amigos por su colaboración, por su ayuda desinteresada y por aportar su granito de arena en todo esto. Queda una fiesta pendiente, esta vez sin cámaras, lo prometo.

En segundo lugar, mi hermano se puso manos a la obra con el desarrollo de la web, queríamos algo elegante, donde primara la imagen. Creo que lo hemos conseguido. El trabajo que ha realizado Yoné en la web ha sido sobresaliente, no me ha defraudado y he vuelto a corroborar lo bueno que es en su trabajo. Por mi parte, me encargué de elaborar todos los textos que hoy pueden leer en la página web. Cada vez que viajaba a La Palma avasallaba a mi madre a preguntas para que me contara las historias más curiosas sobre cada una de las casas. No quería quedarme en la simple lista con lo que posee cada casa, sino ir más allá y asociar cada una de ellas con una historia. También he llevado a cabo la estrategia en redes sociales y, además, seré la encargada de actualizarlas y llenar de contenido nuestro blog.

En resumidas cuentas, lo que queremos transmitir es una experiencia rural, contarla nosotros, pero que también la cuente el cliente. Pretendemos darle a Entrenaturaleza ese carácter social que tenía en la vida real pero no en las redes.

Este proyecto que ha sido realizado con sumo cuidado y cariño y que durante muchos meses ha ocupado todos y cada uno de nuestros ratos libres, hoy ve la luz. Lanzarlo el 19 de marzo no ha sido simple coincidencia, queríamos que fuera así porque este proyecto es el regalo para nuestro padre. No podía ser ningún otro, gracias a su trabajo mi hermano es un excelente programador y desarrollador de aplicaciones y yo he cumplido mi sueño, ser periodista. Su regalo no es más que todo su esfuerzo materializado en un proyecto, sin nuestros padres ahora no tendríamos las aptitudes necesarias para crear Entrenaturaleza.

Gracias y feliz Día del Padre, papi.

Espero que disfruten de Entrenaturaleza lo mismo que nosotros hemos disfrutado trabajando en esto.

Entrenaturaleza.com

28feb/130

¿Cómo están ustedes?

Esta entrada no va de payasos, ni muchísimos menos, va de canarios.

2canarios-amarillos-istock

Pero no de estos.

Aunque parezca mentira, los canarios utilizamos ustedes y no vosotros. Y digo aunque parece mentira porque cada vez son más las personas que dejan a un lado este rasgo tan peculiar del dialecto canario y se suman al vosotros. No hay nada más chirriante que escuchar a uno de Lanzarote, Tenerife u otra isla, quizás influenciados por los medios de comunicación, cine o publicaciones literarias, decir: “¿Vosotros venís a cenar?”, y ya ni les cuento si comienzan a utilizar el pronombre os o el posesivo vuestro.

Muchos creen -incluyo en este grupo a canarios- que utilizamos el ustedes en un intento de parecer corteses, que puede ser así. Incluso, otros piensan que el empleo de este pronombre, junto con el seseo, son el culmen del mal uso de la lengua. Nada que ver.

El seseo, la aspiración de la -s al final de sílaba y del sonido “j”, la preferencia del pretérito indefinido, generalización del diminutivo -ito y la ausencia del vosotros y sus formas adjuntas, entre otros, son meros rasgos del dialecto canario, una modalidad del español de las Islas Canarias.

 También están los que usan el ustedes, pero lo utilizan mal. Este pronombre va acompañado de la tercera persona del plural (van, cantan, comen, viven, etc) y no de la segunda. Por tanto, lo correcto es decir ustedes nadan y no ustedes nadáis. O decimos vosotros cantáis o ustedes cantan, pero hacer un remix no es lo correcto.

Tengo que decirle que siento especial repulsión cuando escucho a alguien decir, en un alarde de sabiduría, que lo correcto es hablar como si fuéramos peninsulares. Y no, si somos canarios, hablamos como canarios, que ya los de la Península Ibérica se encargarán de fomentar las características de sus ricos dialectos. Así que, a todos ustedes les invito a hablar canario.

6feb/132

Ono. Crónica de una estafa

Desde que llegué a Tenerife, hace aproximadamente unos cinco años, he sido cliente de Ono. Debo decir que durante mucho tiempo la calidad del servicio ha sido excelente. Pese a que muchos criticaban a esta compañía, yo la vanagloriaba, la velocidad de Internet era buena y estable.

Hasta aquí los halagos. El pasado mes de diciembre, y tras muchas llamadas por parte de Ono, decidí contratar por teléfono (por favor, no se les ocurra hacer esto nunca) un servicio que constaba de 30 megas de Internet, llamadas gratis, reducción en la factura e instalación de un router totalmente gratuito.

Al día siguiente, un flamante técnico se personó en mi casa, me instaló un mamotreto y me dijo que en unas horas Internet iría fantásticamente. Primera mentira. El caos se produjo en este pequeño piso de estudiantes, pues el wifi era casi inexistente. Podías navegar relativamente bien si estabas pegado al router, si te alejabas, o se te pasaba por la cabeza irte hasta tu habitación, ya te podías ir olvidando de navegar.

Mi anterior router (el blanco) y mi nuevo router (el negro)

Llamo de nuevo a Ono, cuento mi odisea y un simpático sudamericano (que conste que no tengo nada contra ellos) me comenta que acaba de cambiarme el nombre de la línea y la contraseña, me invita a probar en las siguientes horas mi conexión a Internet y me explica que si me sigue yendo mal, me mandarán un nuevo equipo.

Me voy de vacaciones y, por unos días, me olvido de Ono. Regreso y vuelvo a sufrir las inclemencias de mi nueva conexión a Internet. En este punto de la historia, ya es imposible navegar, incluso estando pegado al router. Llamo de nuevo, tras una espera infernal amenizada por una musica aún peor, soy atendida por el profesional estrella de Ono. Les reproduzco la conversación:

YO: -Buenos días, le llamo porque... (cuento todo lo que ahora mismo acabo de escribir más arriba).
PROFESIONAL: -Muy bien señorita. Vamos a proceder a comprobar por cable su línea. Espere un momento. Tengo que decirle que por cable su conexión va bien.
YO: -Sé que por cable mi conexión va bien. Pero en mi casa el único aparato que se puede conectar por cable es mi portátil, los demás son tabletas, móviles y un ultrabook.
PROFESIONAL: -No le puedo hacer ningún informe de avería porque nosotros no cubrimos averías por wifi.
YO: -¿Me está diciendo que se lavan las manos si el wifi, servicio que ustedes ofertan, me va mal?
PROFESIONAL: -No, no podemos hacer nada, sólo por cable. Además, el problema puede ser que al contratar más megas, el wifi va peor.

Al escuchar esto, doy por finalizada mi conversación con este señor. Acto seguido, me pasan con una señora, a la que le cuento todo lo que me ha dicho su compañero. ¿Quieren saber cuál fue la reacción de ésta? Incrédula y medio riendo me dice que eso era imposible (yo ya lo sabía). Al decirle que deseaba darme de baja, la mujer me retiene diciéndome que el lunes, esta llamada fue un viernes, tendría un técnico en mi casa, totalmente gratuito, para solucionarme el problema. Avisé que ésta era mi última oportunidad.

El viernes por la tarde me llama el técnico para decirme que el lunes por la mañana acudiría a mi piso. Éste me explica que no tiene ningún informe de avería, por lo que sólo podría venir hasta mi casa para mirar y, como mucho, cambiarme el router de sitio. Le expongo mi malestar y le pido que no se desplace hasta mi casa, pues moviéndolo no va a conseguir que Internet vaya mejor.

El lunes por la tarde, Internet seguía es su paseo por el pasado, pues, parecía que en vez de en el 2013 estaba en el 2002, cuando en mi casa tenía que tirar un cable por todo el pasillo para poderme conectar, con la diferencia de que, al menos, en esos años, los vídeos de Youtube me cargaban. Esa tarde decidí volver a llamar a Ono para reclamar por el nefasto servicio y darme de baja.

Después de estar toda una tarde intentando trabajar con continuas caídas de Internet, soy atendida por otro sudamericano (repito, no tengo nada en contra de ellos) al que le vuelvo a contar todo, pero esta vez le pido que me facilite un número donde poder darme de baja (un 902, por supuesto) y otro para poder hacer una reclamación. Me pasa con otro compañero y éste, a su vez, hace lo propio con otra compañera. A esta última, le vuelvo a contar toda mi historia, cada vez más larga, ya que el asunto se va prolongando en el tiempo. Le explico que lo único que perseguía era que me cambiaran mi equipo, porque evidentemente el router que me habían instalado tenía un problema con el wifi. Tras muchas llamadas y al ver que mi problema persiste, le expongo que deseo darme de baja, pero eso sí, con una previa reclamación por haberme mentido a la hora de contratar unos servicios que se alejan totalmente de la oferta inicial y por haber sido víctima de la ineptitud de los trabajadores de Ono. Una vez que la trabajadora recoge todas mis quejas, me informa de que, si lo deseo, procedería a realizar un testeo de mi conexión por wifi.

Una mentira más de Ono

Resulta que, aún estando a un metro y medio del router sólo recibo unos 7 megas. La mujer al ver estos datos, escandalosos, por cierto, decide enviarme otro técnico más para que, esta vez si, me cambie el router. Apunto, el servicio sería totalmente gratuito, a no ser que mi perro -que no tengo- hubiera mordido el cable o algo por el estilo. Con esta decisión ya tomada, me informa de que me voy a quedar sin Internet hasta que el técnico viniera a mi casa, porque me acaba de cambiar (otra vez) el nombre de la línea y de la contraseña. Resulta que la mujer no supo hacerlo correctamente y me dejó mi contraseña anterior, pudiendo acceder durante todo la noche y el día siguiente a Internet.

Llega el técnico a mi casa, mira el router y nos dice que lo va a dejar en observación unas 72 horas, que en el transcurso de ese tiempo, el problema estaría solucionado. Por supuesto, no nos cambia el equipo. Menos mal que la señora no supo hacer su trabajo correctamente, si lo llega a hacer, posiblemente ahora seguiría sin internet.

Decido irme hasta la oficina más cercana de Ono para darme de baja, ya que estaba harta de llamar a números de pago. Ahí, la joven me comenta que debo llamar al 902 que ya me había facilitado uno de los tantos sudamericanos con los que hablé. Desde la oficina ella no podía hacer nada porque había contratado el servicio por teléfono. Eso sí, me facilitó un número gratuito en donde podría hablar con trabajadores españoles y quizás ellos podrían darme una solución.

Acabo de llamar al número gratuito de Ono. No me han dado ninguna solución, es más, el hombre que me atendió me ha informado de que mi router nunca ha estado en observación y que el servicio técnico que en un principio iba a ser gratuito, me va a costar unos 24 euros. Si sumamos ese dinero a la factura que en breve me llegará y a las llamadas a números 902, este mes Ono se llevará un buen cacho de mi dinero y sin haber cumplido lo que me ofertaban.

He decidido darme de baja de esta compañía. Si están pensando en contratarla, por favor, olvídense. Busquen una que sea de fiar, que no mienta, o por lo menos, que lo haga menos, y lo más importante, que no te robe tu dinero, ni tu tiempo.

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29ene/132

El copioso, elegante, admirable, flamante y voluptuoso lenguaje del trance, dificultad, desequilibrio, ruina, vamos, de la crisis.

El otro día, mientras caminaba por la calle entre ruidos de coches y aviones, bullicio de niños y el “din din” del tranvía, llegó a mis oídos,“la crisis no ha traído nada bueno”, frase que una señora con unos cuantos años a sus espaldas comunicaba de manera rotunda a otra mujer de no menos edad. Comencé a dar vueltas a la locución derrotista de la anciana, hasta que conseguí hallar con algo bueno. Yo le hubiera contestado, quizás ya era un poco tarde, pues la mujer hacía ya rato que había abandonado el lugar en el que se encontraba: “¿cómo que no? ¿y qué hay del rico vocabulario que hoy conocemos gracias a nuestros mandatarios? ¿qué me dice usted de las nuevas connotaciones que nuestras palabras han adquirido?”. Probablemente, la mujer me hubiera tirado uno de sus zapatos a la cabeza, pero yo, como integrante de la primera generación perdida de la historia reciente de España, prefiero sonreír y sacarle hierro al asunto.

Antes de que nuestra generación adoptara el calificativo de perdida, los brotes verdes salían en el campo cuando llovía, no en la economía. Los mercados eran la tienda de Concha, la de Toña, la de Serafín y la de Rosa, que, además, te daban la bolsa para meter los productos, y con el dinero que te sobraba te comprabas un bono.

Alemania era el país de donde venían los turistas, ahora es donde nos vamos a trabajar, para intentar pagar las hipotecas, que son una basura. Además, antes de la crisis nos apretábamos el cinturón si pasábamos hambre, ahora, nos lo apretamos y luego la pasamos. En tiempos pretéritos una persona rescataba a otra, en la actualidad, todo un país rescata a otro. Eso sí, en el pasado el rescatado confiaba en la persona que le iba a salvar su vida, ahora el país que se ahoga tiene, encima, que inspirar confianza al que “supuestamente” va a inyectarle una línea de crédito, ay no, perdón, que es un rescate, que diga, una línea de crédito, no, un rescate. Bueno, eso, el que va a dar dinero. Es que mira si somos ricos en vocabulario, que para una misma acción utilizamos cantidades ingentes de vocablos o expresiones.

Imagínate si la crisis ha enriquecido nuestras lengua que vamos a tener que proponer a la RAE que añada otro significado, aparte de los cuatro que ya tiene, a la palabra recortar:

recorte.
1.m. Acción y efecto de recortar.
2. m. Taurom. Regate para evitar la cogida del toro.
3. m. Méx. murmuración.
4. m. pl. Porciones excedentes que por medio de un instrumento cortante se separan de cualquier materia trabajada hasta reducirla a la forma que conviene.
5*. Puñeta que hacen los del Gobierno.

Al menos, cuento con una dosis cuantiosa de optimismo -qué remedio- que me ayuda a no escuchar y, por tanto, a no sucumbir a la pesadilla de las señales -poco- esperanzadoras que cada día se nos presentan, aunque muchos digan lo contrario. Yo sólo espero que con esta crisis, que comenzó siendo una ligera recesión, el que se ponga malo sea el banco y no yo. Aunque bueno, esto es relativo porque me tengo que pagar mis medicinas, pero también tengo que pagar las de él -el banco digo-. No obstante y, por si acaso, yo prevengo que he escuchado por ahí que ya la prima de alguien está corriendo riesgo. Y quien dice riesgo dice peligro, inseguridad, lance o fatalidad. .

30dic/120

2013 a 7.50 euros

En escasas horas le decimos adiós al 2012. Supongo que todos ustedes tendrán cientos de propósitos para este nuevo año, como apuntarse al gimnasio, comenzar una dieta, dejar de fumar, conseguir trabajo (esto está más complicado) o ser mejor persona. Yo ya he desistido, siempre que comienzo el gimnasio, lo dejo. De la dieta ya ni hablamos. No fumo. Lo del trabajo me da risa y lo de mejor persona, bueno, prometo intentar aguantar la risa cuando alguien tropiece y caiga al suelo.

Mi reto para el 2013 no es otro que terminarlo como lo empiezo, es decir, con 7.50 euros en la cartera, y no morir en el intento. No pido más, ni que me toque la lotería, ni ganar un sueldo desorbitado. Ahora todos dirán, si claro, ésta escribe aquí todo esto pero luego bien que le gustaría tener una bolsa de basura llena de dinero en su casa (que los hay, pero no es mi caso). Pues no, porque la gente tiene la mala -y fea- costumbre de gastarse todo lo que está dentro de la bolsa y no dejar 7,50 euros en la cartera.

¿Dónde está el truco de todo esto? En el equilibrio. Mi cartera nunca ha sabido lo que es tener grandes sumas de dinero, pero, por suerte, siempre ha comenzado el año y lo ha acabado con un par de monedas. ¿Puedo tener un coche? No, ¿una casa? Tampoco, ¿puedo comprarme un bolso de 400 euros? Ni en sueños, pero tengo dinero en mi cartera. ¿Qué es poco? Sí, pero te repito, tengo dinero. Por tanto, en este 2013 pido que el optimismo que me inunda no me abandone, aunque a veces intente hacer la maleta e irse a un cuerpo mejor.

El problema está en que durante muchos años todos soñamos con ser millonarios, nos empecinamos de tal manera que olvidamos que nuestro principal objetivo es la supervivencia. De igual manera, no hay que relegar a los que ahogan los de arriba, mientras intentan salir a flote, probablemente, con una cifra parecida a la mía en sus monederos o incluso inferior.

Mi deseo para este año es que tanto ustedes como yo, podamos hacer frente a la subida de la luz, del transporte, de las tarifas de Correos o del agua, entre otras, sin morir en el intento, porque eso significará que, pese a los recortes, algo de la Sanidad sigue funcionando. Y si no es así, hago especial hincapié en esto, quiero que el epitafio de mi lápida no tenga ni una falta de ortografía, que con esto de que nos recortan en educación nunca se sabe.

Espero que todos lleguen a 2014 con cartilla de la Seguridad Social, sabiendo leer y escribir y contando 7.50 euros, si es así, 2013 tampoco habrá estado tan mal.

21dic/120

Navidad, panderetas y Michael Bublé

(Post escrito durante un viaje en barco el 20 de diciembre y publicado un día después).

Hace apenas unos meses que superé la gastritis que sufrí las navidades pasadas y ya estoy en el barco, camino de mi casa, para hincarle el diente al primer polvorón. He de decir que siempre he sentido especial predilección por esta época del año y más desde que, hace ya un lustro, paso la mayoría del tiempo fuera de mi casa. 

No obstante, hay una cosa que me produce especial repulsión: los villancicos en español. No, no me gustan. Comparados con los que se cantan en inglés son cutres y mediocres. Tengo que decirlo, yo, ferviente defensora de lo nuestro, siento envidia de los villancicos en inglés. Quiero un Michael Bublé cantando y dándole pataditas a la nieve. Algo elegante, no un corro de niños dándole a la zambomba y aporreando una pandereta. Además, sus rimas son facilonas y las letras son un sinsentido -¿alguien sabe lo que significa "25 de diciembre fun fun fun"?-. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero vean y opinen:

Aquí Michael Bublé cantando:

Aquí lo nuestro:

Dejando a un lado esta pequeña reflexión/crítica, fruto de la larga travesía que estoy realizando para llegar a mi casa, admito que las tradiciones son las tradiciones y, por tanto, las respeto, pero reconozcan que, en este caso, los americanos nos superan cantando villancicos, por mucho que nosotros nos empeñemos en entonar que los cabellos de la virgen son de oro, que le demos prisa al burro para no llegar tarde, que nos empeñemos en que en el portal de Belén haya estrellas, sol y luna o, incluso, que nos alarmemos porque San José se quedó sin calzones después de que los ratones hicieran de las suyas. Ya ven, ellos, con un simple “Jingle Bells” nos cierran la boca.

Como dije antes, las tradiciones son las tradiciones, y aunque sea al son del "pero mira como beben los peces en el río" yo espero con ansias a que llegue el 24 de diciembre para comer las garbanzas de mi abuela y llegar a mi casa con una barriga digna de una parturienta. Ahogarme con las uvas y tener una resaca del quince el día de año nuevo, en el que nos volvemos a reunir todos. Como ven, me gustan las navidades porque es la excusa perfecta para que se pare el mundo, dejar aquello que nos preocupa, que nos mantiene todo el año ocupados, y disfrutar de esas personas a las que no puedes tener a tu lado siempre que quieres. Además, este año me he propuesto grandes retos para el año 2013, los cuales, espero, se hagan realidad y pueda hacerles partícipes. Lo de los Reyes Magos ya es un tema aparte. Supongo que casi 6 millones de españoles pedirán lo mismo que yo. 

Mientras escribía este post he descubierto que Michael Bublé canta un villancico en Español. Ahora sí, ¡Feliz Navidad!

8dic/123

Oportunismo en su máximo esplendor

Si hay algo que consigue sacarme de mis casillas y acabar con la poca paciencia que a veces puedo tener, eso es la gente oportunista. Concepto que aprendí de mi hermano, Yoné Rocha, y que cada vez comparto más. Este tipo de personas son aquellas que se suben al carro del aplauso fácil y que hacen lo que, a su parecer, todos esperamos.

Hay cientos de oportunistas, levantas una piedra y salen corriendo despavoridos, como gallinas sin cabeza. Entre ellos, ahora también se encuentran, el Cabildo de La Palma y la patronal de la capital. Resulta que saben muchísimo de publicidad y han decidido lanzar esta campaña de Navidad:

¿La viste ya? ¿Qué te parece? ¿Te doy mi opinión? Allá voy.
Aunque al presidente de la Asociación de Empresarios del Casco Histórico de Santa Cruz de La Palma, Juan Arturo San Gil, se le llene la boca diciendo que es un idea increíble, con un efecto publicitario arrollador, la verdad es que es la campaña más oportunista que he podido ver en mi isla, digo en mi isla, porque, no es la primera vez que me encuentro con algo así. Hago un inciso y te lo explico. Cuando leí la noticia de que iban a hacer este sinsentido en La Palma, me vino a la cabeza la oferta de trabajo que me pasó una amiga hace unos meses, que, como yo, anda buscando empleo. Sí, eso que se hacía antes de que existieran los concursos, poner un currículum con tus méritos y esas cosas. El caso es que la empresa, creo recordar que era de energías renovables, explicaba que si te suscribías, pagando una cuantía, claro, podrías entrar en un concurso en el que se sorteaba nada más y nada menos que un empleo. Supongo que conocerán la reacción de todos los que vieron semejante burrada.

En La Palma nos hemos vuelto igual de modernos e, incluso, dice San Gil que los de la isla vecina, Tenerife, también copiarán tan brillante idea. Alardean de ser innovadores, porque piensan que tan brillante campaña no se le ha podido ocurrir a otra persona en el mundo. Ya vieron más arriba que discretos -como se dice en mi casa- hay en todos lados. Llámenme loca, pero, hasta donde yo sabía, a un trabajo se accedía a través de una entrevista, donde dabas a conocer tus aptitudes y donde la empresa, institución o lo que fuere, meditaba si eras o no apto para desarrollar la actividad concurrente.

Lo más penoso de esto es que hacen publicidad de la manera más sucia que se puede hacer, jugando con las necesidades de los que vivimos abajo, en la base de la pirámide. Por supuesto que la campaña ha sido un éxito. La Palma es una de las islas más afectadas por la crisis, la gente está necesitada y ve en un sorteo de un trabajo de 700 míseros euros durante 6 meses una oportunidad. Sólo espero que no hagan de las suyas y al que le toque el premio sea una persona que necesite ese dinero.

Como ven esto es un claro ejemplo de oportunismo, personas que aprovechan la coyuntura para jugar a ser calvos de la lotería. Un consejo, la ideas innovadoras mejor déjenlas a un lado y preocúpense por crear empleo, del bueno, del duradero y del que se acceda de manera digna.

Aunque pareciera que nos han arrancado toda nuestra dignidad con campañas como éstas, trabajar sigue siendo un derecho, nuestro derecho. Pero tranquilos, juegan con ventaja, ellos están arriba y nosotros abajo, ellos tienen “trabajo”, son, o así se suelen llamar, la élite de la sociedad.

A mí se me ha ocurrido una idea increíble, pero creo que no va a tener el mismo efecto: “sorteo puesto de político, 4 años asegurados, 700 euros, recuerden, la política es una vocación, no una profesión”.

28nov/125

Un zapato por un perro

Esta mañana leí en El Apurón que la asociación sin ánimo de lucro Bianpa-Anda La Palma ha recogido 447 animales abandonados hasta octubre de 2012, un cifra que cada año aumenta sus dígitos.
En un principio, se había acordado realizar un albergue para animales abandonados en el municipio de Tijarafe. No sé cuáles serán las causas principales por lo que esto no se haya llevado a cabo, pero supongo, por la coyuntura que vivimos, que debe estar relacionado con la enjutez que presentan las arcas.
Ironías de la vida. Hace solamente un par de minutos leo que Manolo Blahnik, sí, el de los zapatos, ha ganado el premio Nacional de Moda, ¿la cuantía? 30.000 euros. Comienzo a bajar la vista por toda la noticia; que si está muy orgulloso, que si no quiere más premios... ¡Un momento! que dona los miles de euros a su isla natal, La Palma. Qué buen gesto, ¿no? El problema es que casi seguro ninguno de los palmeros, y muchísimo menos los foráneos, sabremos dónde va a parar ese dinero que tan bien nos vendría a todos.
Después de darle un par de vueltas a la cabeza y asociar conceptos, cosa que, honestidad aparte, se me da bastante bien, llegué a la siguiente conclusión:
Si esta mañana se conocía la cifra de animales abandonados, que se produce, en parte, porque no existe ningún lugar donde poder dejar a nuestras mascotas, por qué no destinar esos 30.000 euros en construir o acondicionar un hogar para esos 447 animales que ahora mismo no tienen dueño. ¿No estaría mal, verdad?
De todas maneras, esto es simplemente una idea que lanzo al aire. Pero aunque no parece tan descabellada, seguro que nuestros representantes buscan algo mejor en lo que gastarlo. Nótese la ironía. Dicho esto, el albergue se suma a esas construcciones que alguna vez se planearon hacer pero que ahí quedaron y quedarán para la posteridad. ¡Ojo! la lista va aumentando.

20nov/120

Los informativos me dan miedo

Hace unas horas me ha pasado algo que no me había ocurrido nunca. Como de costumbre, hago demasiadas cosas a la vez y ya que me es casi imposible sentarme a ver unos informativos completos, aprovecho cuando estoy haciendo alguna otra tarea. Por eso hoy, veía las noticias mientras doblaba calcetines y recogía el estropicio reinante en mi habitación. Entre calcetín y calcetín me vino a mi cabeza una idea escalofriante, incluso, por un momento estuve a punto de desecharla, pero recapacité, volví a darle un par de vueltas y en voz alta dije: “no me creo los informativos”. Y tengo miedo, sí, mucho miedo. Yo, antes, veía la televisión y creía aquello que me decía un hombre o una mujer sin piernas (o eso creía), que me miraba a los ojos y me contaba lo que estaba ocurriendo. Ahora, sin embargo, cuestiono casi todo lo que dicen, no me lo creo. No quiero ser así, porque creo en la información, pero sería mentirme a mí misma si digo que secundo lo que me cuentan.

He vetado tantos canales que ya no sé muy bien donde puedo ver unos informativos veraces, sin tintes políticos y que antepongan la información. Eso sí, he encontrado una nueva funcionalidad a estos espacios televisivos, consiste en ir viendo noticias y apuntar mentalmente lo que haría y lo que no. Es divertido y esperanzador.

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