He conseguido sobrevivir
He vivido la semana de mayor estrés en los 22 años que tengo. El martes lanzamos Entrenaturaleza, un proyecto en el que llevábamos trabajando desde el verano y que nunca pensé que fuera a tener tanto éxito, pero lo tuvo y estoy eternamente agradecida. Ahora, seguiremos trabajando en esto.
Pero esta semana ha tenido muchas más cosas, el jueves mis compañeras y yo hicimos público Fábrica de Ingenio. Lo que comenzó siendo un grupo de amigas que se reunían para cenar y ponerse al día sobre sus vidas, se convirtió en el equipo de la fábrica. La idea de crear un blog surgió en una conversación de Whatsapp y se hizo realidad en una cafetería. Muchas horas de reuniones y de conversaciones han dado lugar a lo que hoy conocemos como Fábrica de Ingenio, la cual también ha recibido un apoyo enorme por parte de nuestros familiares, amigos, compañeros y como no, por desconocidos que, de una manera u otra, han llegado a nuestro pequeño rincón de entrevistas.
href="http://www.leticiarocha.net/img/2013/03/Finalfábricadeingenio4.jpg">
En ese rincón queremos ofrecer protagonismo a esas personas que tienen una idea brillante, que nos facilitan nuestra vida o que nos aportan algo nuevo y que, por desgracia, en la mayoría de los casos, los grandes medios de comunicación no se hacen eco de esa noticias. En otras palabras, damos una oportunidad a pequeñas pero grandes ideas.
Ahora toca descansar un poco, pero sólo un poco, porque hay que seguir trabajando o más que trabajando, podría decir disfrutando, porque hago lo que me gusta.
¿Rueda de prensa? ¿seguro?
Ruedas de prensa y preguntas son dos conceptos que siempre han ido de la mano. Se supone -y digo se supone- que, cuando un dirigente o un personaje público de cualquier tipo convocan una, se exponen a ser preguntados por los periodistas sobre algún tema, sea cual sea . Y es que ese es el trabajo de estos profesionales, preguntar. Porque si queremos escuchar un monólogo nos vamos un viernes cualquiera a un teatro o ponemos la Sexta y vemos El club de la comedia.
Desde hace bastante tiempo se ha puesto de moda, sobre todo entre los políticos, convocar ruedas de prensa sin preguntas. El matiz de rueda de prensa se queda levitando en el aire y pierde todo sentido periodístico.
Dicen que el que calla otorga, y hoy Mariano Rajoy ha guardado silencio. La de hoy ha sido una ¿rueda de prensa? con bastante peligro, pues el presidente de España, se limitó a leer un discurso realizado por un amplio número de asesores, que miden y acotan cada una de sus palabras. Al vetar las preguntas de los periodistas, Rajoy también niega el derecho a preguntar a los ciudadanos.
Pero eso no es todo, lo que más me asusta de este tipo de artimañas es el elevado nivel de adoctrinamiento que puede producir. Pues, el dirigente informa -no sé sabe si fehacientemente- y el pueblo escucha, sin derecho a opinar, protestar o refutar.
No sé si Rajoy u otro alto cargo de Partido Popular recibieron sobres, pero la oportunidad de inspirar un poco de confianza y de que sus palabras resulten un poco creíbles la han perdido -como muchas otras veces-. Con un no me consta y un buenos días que tengan una feliz jornada no es suficiente.
La reacción del gremio periodístico no se ha hecho esperar. Miles de twits con hashtag como #Rajoynoconstesta o #sinpreguntasnohaycobertura inundan la red social Twitter. Medios de comunicación como Eldiario.es, con Ignacio Escolar (@iescolar) al mando, no acudieron a la comparecencia de Mariano Rajoy. Y es que para qué, si los periodistas que si lo hicieron sólo pudieron ver al presidente a través de una pantalla.
Monólogo, comparecencia, comunicado leído, explicaciones públicas, llámenlo como quieran, pero no rueda de prensa.
De Leticia a Leticia. De periodista a periodista
Esta entrada es especial. Leticia Marichal, a parte de tocaya y futura colega, es una diplomada en Turismo con la que coincidí en algunas optativas de la carrera. Ella hacía malabares para cuadrar horarios, ya que asistía a clases de varios cursos, y yo me afanaba en terminar mis estudios. Un encuentro esporádico en un bar, en donde hablamos de lo que estábamos haciendo, hicieron que esta gomera pensara en mí cuando Acirón, mi profesor en el pasado y el suyo en el presente, les propuso realizar una entrevista a alguien que estuviera relacionado con este mundillo. Al principio me abrumó un poco porque soy de las que piensa eso de "pero quién soy yo para que me entrevisten si lo que me gusta a mí es hacer preguntas", pero luego pensé que yo también estuve hace muy poco en su lugar y entre colegas hay que ayudarse. Para mí sorpresa, resulta que Leticia ha ojeado mi blog y me informó de que hay personas por ahí que saben de la existencia de este humilde sitio. Si es así, me gustaría que se manifestaran, seguro que podríamos compartir grandes conversaciones.
A Leticia le prometí que, en cuanto me pasara la entrevista, se la publicaría. Aquí está, no me lío más, la protagonista de esta entrada es ella, una magnifica persona y seguramente gran profesional. Ha sido un placer hablar con ella, porque aunque aquí haya una retahíla de preguntas y respuestas, la charla que mantuvimos fue mucho más intensa y enriquecedora.
Leticia Rocha, Graduada en Periodismo por la Universidad de La Laguna
“A VECES SIENTO MIEDO”
Leticia Marichal
Leticia Rocha es una joven palmera de 22 años, Graduada en Periodismo, actualmente cursa estudios de Grado en Relaciones Laborales. Su afán por la escritura le ha hecho merodear en el mundo de los blogs. Con el objetivo de ser periodista cumplido, Leticia se define como una chica de variados gustos, curiosa, amante de la lectura y de los nuevos “escaparates virtuales”.
P: ¿Cómo ve el futuro de la profesión periodística para jóvenes como usted, que se han graduado recientemente?
Dicen que está mal, yo llevo tres meses graduada y no me gusta pensar que la cosa está mal, porque no quiero ser pesimista. Soy de las que cree que si te levantas todos los días y trabajas, con un poco de optimismo y sales adelante, a lo mejor consigues tu oportunidad. Lo bueno es que el tener una carrera universitaria te abre la mente y piensas que el mundo no se acaba aquí.
P: ¿Cuáles considera que son las premisas básicas que un profesional de la comunicación debe seguir, desde el punto de vista de la ética y la deontología?
Yo creo que siempre hay que informar con verdad y no dejarnos manipular. Aunque se esté en un medio con una ideología X, siempre hay que tener claro que se es periodista.
P: ¿Cómo cree que los medios deben tratar cuestiones especialmente sensibles, en aras de evitar el morbo y/o el sensacionalismo?
A la gente lo que le gusta es el morbo y el sensacionalismo. Hay que priorizar y dar la información. Hay muchos medios que lo que buscan es la audiencia y prefieren el morbo a la información. Si veo un medio que juega con cuestiones de ese tipo, directamente cambio y selecciono otro.
P: En su blog afirma tener miedo y no creerse lo que los informativos cuentan. ¿Siente decepción ante la actitud de muchos periodistas?
Sí. Admiro a muchos periodistas, pero también hace pocos días, viendo las noticias sentí miedo, porque no me creo lo que dicen. Es una combinación de tristeza y a la vez miedo. Tristeza, porque ya no se tiene en cuenta la información estricta y miedo, porque nos están manipulando.
P: ¿Ve posible un cambio donde la información se anteponga a los intereses políticos y de otra índole?
Soy muy optimista y romántica. Siempre he dicho que el periodismo prima sobre los intereses políticos. Es cierto que hay muchos medios, que tienen un poder político que los está controlando, pero yo sí creo en un periodismo libre.
P: Si bien existen mucha manipulación y sobornos, también hay profesionales que saben ejercer la actividad periodística con honradez y rigor. En algunos casos el buen periodismo es censurado, ¿qué opinión le merecen este tipo de prácticas que coartan la libertad de expresión en detrimento de un trabajo digno y respetuoso?
Censura va a haber siempre, a nadie le gusta escuchar opiniones contrarias. Yo pienso que hay que ser libres y se nos tiene que dar la oportunidad de opinar y de informar.
P: ¿Piensa que las redes sociales son una buena herramienta para darse a conocer profesionalmente o un modo de limitar la intimidad de los periodistas?
Las redes sociales hay que saberlas usar. Es la forma que utilizo para darme a conocer. Empecé a utilizar las redes sociales como “ventana al mundo” el año pasado, cuando estaba en 4º de Periodismo. Comencé a realizar un curso de Community Manager, una práctica consistía en pensar una marca y lanzarla a las redes sociales. Fue entonces cuando se me ocurrió elaborar mi marca personal, Leticia Rocha. Así me empecé a publicar en las redes y en mi blog, ahí hablo de lo que hago y de cómo lo hago. Es mi modo de hacer contactos.
P: ¿Qué opina con respecto a las situaciones en que las fuentes reclaman, que se ha falseado u omitido parte de la información facilitada?
Los periodistas tenemos unas determinadas líneas o minutos y hay que cortar. Si eres periodista y ejerces la profesión sabes lo que se puede omitir y lo que no, y lo que es de interés general y lo que no. Se deben, por tanto, seguir unos criterios de selección de la información.
P: El plagio es uno de los males más comunes en los medios, ¿considera que tiene algún tipo de justificación?
Si lo hiciera sería porque no me doy cuenta. Un fallo lo tiene cualquiera, pues somos humanos. Si llegara el momento en que me pasara eso, pediría perdón. Debemos ponernos en el lugar de la otra persona, siempre debemos citar. En la Facultad de Ciencias de la Información se enseña a citar y creo que no nos vamos a olvidar. No hay ningún tipo de justificación para el plagio.
P: Su trabajo como Community Manager en la web de desarrollo de videojuegos y aplicaciones, Promineo Studios ¿Le permite aplicar alguno de los principios éticos y deontológicos aprendidos durante el estudio de su carrera como periodista?
Sí, hay muchos Community Manager que son periodistas. Esta actividad consiste en llenar de contenidos las redes sociales de alguna empresa. Hay que seleccionar información y a eso me enseñaron en la Universidad. Visito muchas páginas especializadas en videojuegos y ahí hay mucho sensacionalismo. Aplico el saber diferenciar entre lo que es información y lo que no. También sigo los principios éticos en el momento de escribir para saber llegar a los demás.
P: ¿Hay algún periodista o persona significativa, que por su buena labor se haya convertido en un referente a seguir?
Aunque suene a tópico, ya que es “el periodista del momento”, a mí siempre me ha gustado Jordi Évole porque es políticamente incorrecto. Dice lo que no le gusta escuchar a algunos, y lo que le gusta escuchar a la mayoría. Ana Pastor también me gusta, antes seguía Los desayunos de TVE por ella.
P: ¿Qué consejos daría a futuros periodistas? ¿Y qué le hubiese gustado que le aconsejaran?
A los futuros periodistas les diría que sean optimistas y que no decaigan. Aunque les digan que el panorama está mal, hay que seguir luchando. Les diría que intenten hacerse un huequito, por muy pequeño que sea, y que el mundo es grande. Les aconsejo que siempre luchen por trabajar en lo que quieren, es lo que estoy haciendo yo, porque quiero ejercer como periodista. Lo importante es que nadie les quite la ilusión.
Los informativos me dan miedo
Hace unas horas me ha pasado algo que no me había ocurrido nunca. Como de costumbre, hago demasiadas cosas a la vez y ya que me es casi imposible sentarme a ver unos informativos completos, aprovecho cuando estoy haciendo alguna otra tarea. Por eso hoy, veía las noticias mientras doblaba calcetines y recogía el estropicio reinante en mi habitación. Entre calcetín y calcetín me vino a mi cabeza una idea escalofriante, incluso, por un momento estuve a punto de desecharla, pero recapacité, volví a darle un par de vueltas y en voz alta dije: “no me creo los informativos”. Y tengo miedo, sí, mucho miedo. Yo, antes, veía la televisión y creía aquello que me decía un hombre o una mujer sin piernas (o eso creía), que me miraba a los ojos y me contaba lo que estaba ocurriendo. Ahora, sin embargo, cuestiono casi todo lo que dicen, no me lo creo. No quiero ser así, porque creo en la información, pero sería mentirme a mí misma si digo que secundo lo que me cuentan.
He vetado tantos canales que ya no sé muy bien donde puedo ver unos informativos veraces, sin tintes políticos y que antepongan la información. Eso sí, he encontrado una nueva funcionalidad a estos espacios televisivos, consiste en ir viendo noticias y apuntar mentalmente lo que haría y lo que no. Es divertido y esperanzador.
El Diario de Ana Frank
Hace bastante tiempo que no hablo de libros en el blog y no ha sido porque no haya leído, sino porque los que me había acabado hasta ahora no me aportaron mucho, la verdad. No obstante, hace un par de semanas comencé con el Diario de Ana Frank, lo tenía en una esquina de la estantería y siempre que lo veía me decía "tengo que sacar tiempo para hincarle el diente". A simple vista es una obra que, como comenté en Twitter , no incita a leer. Su formato -es un diario- hace que a mucha gente le parezca monótono, incluso aburrido. Desde ya les digo que nada que ver, si tienes un poco de paciencia y te introduces en el libro, comprenderás que es una historia que vivieron miles de judíos, por tanto, es real y que además la cuenta unan niña de unos 14 años, con todo lo que eso implica. Leer algo desde la perspectiva de un infante es totalmente genial, te hace ver las cosas desde otro punto de vista y te hace entender, de manera cercana, lo que supuso el antisemitismo, concretamente, en los años 40. Además de eso, personalmente me siento identificada con Ana y su pasión por la escritura, soñaba con algún día poder salir de su escondite y ser periodista, desgraciadamente la guerra no se lo permitió. He marcado y remarcado la página 279, pues las palabras que la niña escribió me parecieron sumamente hermosas. Las comparto:
"[...]Debo seguir estudiando, para no ser ignorante, para progresar, para ser periodista, porque eso es lo que quiero ser. Me consta que sé escribir. [...] Yo misma soy mi mejor crítico, y el más duro. Yo misma sé lo que está bien escrito, y lo que no. Quienes no escriben no saben lo bonito que es escribir. Antes siempre me lamentaba por no saber dibujar, pero ahora estoy más que contenta de que al menos sé escribir. Y si llego a no tener talento para escribir en los periódicos o para escribir libros, pues bien, siempre me queda la opción de escribir para mí misma. Pero quiero progresar; no puedo imaginarme que tuviera que vivir como mamá, la señora Van Daan y todas esas mujeres que hacen sus tareas y que más tarde todo el mundo olvidará. Aparte de un marido e hijos, necesito otra cosa a la que dedicarme. No quiero hacer vivido para nada, como la mayoría de las personas. Quiero ser de utilidad y alegría para los que viven a mi alrededor, aun sin conocerme. ¡Quiero seguir viviendo, aun después de muerta! Y por eso le agradezco tanto a dios que me haya dado desde que nací la oportunidad de instruirme y de escribir, o sea, de expresar todo lo que llevo dentro de mí.
Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero entonces surge la gran pregunta: ¿podré escribir algo grande algún día? ¿Llegaré algún día a ser periodista y escritora?
¡Espero que sí, ay, pero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías."
Despidos en RTVE ¿simple casualidad?
Leopoldo González-Echenique ha hecho limpia en RTVE sin casi terminar de colocar sus cosas en su nuevo despacho. A la destituciones más sonadas de Juan Ramón Lucas y Toni Garrido se suma la de Ana Pastor, la cual lo confirmaba en Twitter, red social en la que tiene una gran actividad: “He sido cesada de #Losdesayunosdetve. Orgullosa del trabajo de TODO el equipo. Día triste pero hoy más que nunca sigo creyendo en el periodismo” “Digan lo que digan, sé que me cesan por hacer periodismo. Y no me han ofrecido nada concreto”.
Cesar por hacer periodismo, que irónico ¿no? Entonces ¿qué se va a hacer a partir de ahora en RTVE? Soy de las que no les gusta opinar sin argumentos o fundamentos, por eso, esperaré a conocer la gestión que realiza el nuevo equipo de la televisión y radio pública. Eso sí, los despidos no son simple casualidad, la nueva directiva sabe muy bien qué fichas mover para llevar a cabo una gestión donde, espero, esté muy presente la información. Información, que no manipulación, aunque visto lo visto, tengo mis serias dudas.
Si me tuviera que quedar con algo de estos tres profesionales sería con el magnífico trabajo que desempeñaba cada jueves Toni Garrido en La Nube, con las preguntas que muy pocos periodistas como Ana Pastor se atreverían a hacer y con las palabras que Juan Ramón Lucas nos dedicó el día de la graduación: “no está la profesión para alegrías, que os voy a contar, pero es saludable que gente ilusionada y con ganas, tenaz y decidida, a pesar de la que cae, agite este oficio, mueva este patio y aporte ideas y energías. Bienvenidos al oficio y a por todas, nos veremos”.
Y tanto que no está la profesión para alegrías. Rechazan el trabajo de grandes periodistas que, día a día, luchan para hacer un periodismo de calidad, imparcial, objetivo, en fin, periodismo. Los que ocupen sus puestos...¿harán lo mismo? Lo veremos.
Mamá, que ya soy periodista
Hace cuatro años que escribí en este mismo blog la entrada “mamá, quiero ser periodista”. Era septiembre, mi habitación estaba llena de maletas y la adolescencia empezaba a abandonarme. Hacía ya tiempo que había decidido cuál quería que fuera mi futuro. Siempre fui una niña con las ideas claras y como me suelen decir, bastante tozuda. No recuerdo bien cuándo decidí que quería ser periodista, sólo sé que fue justo después de mi desencanto con las matemáticas. Hasta ese momento quería ser profesora de esta materia. La verdad es que no sabía muy bien lo que significaba ser periodista, pero me atraía eso de ver a señores con corbatas en la televisión. Además, gracias a mi madre, me crié escuchando la radio, aún recuerdo cómo jugaba a las muñecas en el comedor, mientras mi madre fregaba y sonaba por toda la casa la sintonía de Cadena Dial. Los periódicos los descubrí en el bar de mi padre, por cuestiones que no vienen al caso, pasé gran parte de mi infancia metida en la despensa de la cocina de un bar, ahí aprendí a leer, a escribir y empecé a ojear periódicos, esperando a que mi padre me dejara salir a la barra, a eso de las tres de la tarde cuando el alboroto había cesado, para disfrutar de un buen polo cortesía de alguno de los rezagados que aún seguían en el bar viendo “el parte”.
Así, fueron pasando los años hasta que, no con poco esfuerzo, pude matricularme en Periodismo. Esto implicó irme de mi casa, comenzar una nueva vida, y tan nueva, en otra isla y empezar a vivir eso que llaman la vida universitaria. Si tuviera que volver a escribir “mamá, quiero ser periodista” haría algo totalmente diferente, no sería tan drástica ni pesimista, pero supongo que era el contexto y la edad los que me hacían escribir de esa manera. Sin embargo, hay un fragmento de esa entrada que me gustaría recordar:
Periodismo me espera. Llena de curiosidad, de ilusión, de ganas por comenzar esta carrera que desde que tengo uso de razón me ha despertado cierto interés, por no decir, mucho interés. De ahí el título de mi post “mamá, quiero ser periodista”. Sueño con algún día llegar a ser una profesional, vivir de lo que me gusta, escalar y escalar llegando a conseguir todas mis aspiraciones y plantar cara.
Puedo decir que mi sueño está cumplido a medias, ya soy periodista, lo he conseguido, ahora sólo me queda luchar y demostrar que no me equivoqué en la elección de mi profesión. No sé dónde será, ni cuando, pero lo haré.
En cuatro años la vida ha cambiado, en el camino me he encontrado con gente que comenzaron siendo compañeros y que, a día de hoy, puedo decir que son amigos. Grandes amigos. Además de muchas otras personas, que no eligieron los mismo estudios que yo, pero que por otras razones han coincidido conmigo en estos años y ahora forman parte de mi vida. Otros, en cambio, han salido de ella.
Aunque la situación no acompañe para salir a flote, lo he conseguido, cuatro años han sido suficientes para madurar, crecer, saber lo que quiero en mi vida y lo que no y demostrar que, aunque muchas veces los envites de la vida te hagan flaquear, puedes seguir hacia delante y puedes alcanzar tus metas.
Otro capítulo más se cierra, pero se abren muchos otros, seguimos.
Mi primer reportaje
Hoy es un día bastante importante en mi corta vida porque se ha publicado mi primer reportaje en el Diario de Avisos. La foto no se ve muy bien pero les dejo el enlace, por si les apetece leerlo. El trabajo en si es un reportaje que le hice a los chicos de Promineo Studios, sobre su primer juego independiente, Undertaker, que ya lo pueden descargar en la App Store de Apple, es decir, aquí.
Parece que el proyecto de ser periodista va marchando
Nosotras que contamos
Inés García-Albi, una bilbaína nacida en los años 60 y colaboradora de El País, entrevista a más de 50 profesionales para hacer un recorrido por la historia de las mujeres periodistas en España.
El punto de partida de este libro es la contratación, a comienzos del siglo XX, de Carmen de Burgos en la redacción del Diario Universal. A partir de estos años, la presencia de las mujeres en el mundo del periodismo comienza a ser mayor, cada vez eran más las jóvenes que se animaban a estudiar periodismo y a desempeñar ese ejercicio.
Sin embargo, las mujeres se encuentran con cuantiosos obstáculos que tendrán que ir rebasando poco a poco. Ejemplo de ello es la incompatibilidad de familia y trabajo. Casi todas las grandes periodistas, sobre todo las que se dedican a la corresponsalía, están solteras y sin hijos. Además, el periodismo ha sido un oficio de hombres, donde las mujeres han tenido que luchar por un puesto de trabajo. A día de hoy, los grandes puestos siguen estando en manos masculinas y las mujeres siguen recibiendo un salario inferior al de un compañero que desempeña una misma función.
Muchas profesionales critican el hecho de que no se confíe en su capacidad de trabajo y que se les imponga un “trabajo para mujeres”, es decir, cubrir secciones de sociedad, cultura o moda y que, en otros tantos casos, se les relacione sólo con la prensa rosa.
Esta obra, muy bien elaborada y fundamentada, refleja perfectamente la lucha de las mujeres. Las diferentes declaraciones de profesionales como Rosa Montero, María Antonia Iglesias o Àngels Barceló dan credibilidad y cercanía. Nos permite conocer la gran dificultad de una profesión como el periodismo, que se incrementa si eres mujer. No cabe duda que seguimos siendo una minoría frente a una mayoría masculina aplastante.
El poder de informar
Ya lo dijo Edmund Burke en 1774, señalando al palco de la prensa: “Hay tres poderes en el Parlamento. Pero allí, en la galería de los periodistas está el CUARTO PODER, EL MÁS IMPORTANTE DE TODOS”. Fue, por tanto,
en el siglo XVIII cuando la Prensa obtuvo la distinción de CUARTO PODER, a partir de este momento no ha dejado de consolidarse.
Los medios de comunicación, ya sea prensa, radio, televisión y por qué no, internet, ejercen su poder a través de empresas informativas, que se consolidan en torno a dos objetivos: ejercer el poder de informar y obtener beneficios económicos. Aunque cada vez es más usual encontrarse con empresas cuyo interés es exclusivamente económico, relegando la información a un segundo plano y dotándola de un papel meramente ornamental.
De sobra es sabido que, para poder ejercer el poder de informar, es necesario convivir en democracia. No obstante, este sistema de gobierno queda eclipsado por la irrupción de empresas informativas que actúan al mas puro estilo dictatorial. El público no elige a los propietarios o a los directores de un medio, están ahí por su poder adquisitivo.
Quizás, con el panorama descrito, suene un poco utópico hablar de pluralidad de voces, donde los grupos minoritarios sean escuchados, porque ellos también tienen mucho que decir. Sin embargo, son las grandes empresas, cúmulos de intereses y poderes, los que determinan qué es noticia. Aunque en el mundo haya cientos de historias mucho más noticiosas, si no son sensacionalistas, si no impactan a los públicos, si no producen miedo a la sociedad, si no tiene como protagonista al primer mundo o como víctima al tercero, esa información quedará en el anonimato.
José Schlosser comenta que “el CUARTO PODER configura los valores de la sociedad. Moldea actitud y creencias. Si bien es el motor de nuestra sociedad consumista, sus recursos son un bien natural”. Entonces, ¿dónde está el límite?
El límite está en las manos de cada uno de los lectores, consumir un tipo de información u otra es su propia decisión, he aquí la riqueza de la libertad de información. El lector, oyente o espectador no deja de ser el factor primordial de cualquier medio de comunicación, si éste demanda sensacionalismo, la empresa se lo dará, pero si en su demanda está el ser informado verazmente, todas aquellas empresas que se nutran del amarillismo irán en detrimento y serán superadas por las que ofrezcan información de calidad. Otra utopía, por cierto.
Por lo tanto, de la propia sociedad dependerá recibir buenos contenidos informativos. Si hasta el momento esto no ha sucedido será porque los grandes medios están haciendo un buen trabajo de dominación o porque, simplemente, a la sociedad le falta esa actitud crítica para parar el ejercicio de manipulación al que está sometida.
Leticia Rocha
Empresa Informativa y Grupos Multimedia
4º Periodismo

