Las que Televisión Canaria se olvidó
Comienzo este post dejando claro que esto no es una crítica a la organización de la Transvulcania, al contrario, no tengo palabras para definir la labor que año tras años realizan todas esas personas que, de una manera u otra, hacen posible que La Palma se haga un pequeño gran hueco en el mundo de las carreras de montaña. Admiro a cada una de ellas, por el trabajo titánico que hacen, no sólo el día de la Transvulcania, sino mucho antes. Por no hablar de los corredores, la inmensa mayoría anónimos, que entrenan día sobre día.
No sé qué se siente al correr la Transvulcania, el que me conoce sabe que el deporte no es lo mío. Tampoco conozco la sensación de estar en Los Llanos de Aridane recibiendo y animando a los participantes, debido a que la carrera comenzó a celebrarse justo cuando yo abandoné la Isla, ¡qué cosas! Básicamente, todos estos años he sido una mera espectadora de la Transvulcania, pero, a decir verdad, no fue hasta este año cuando me percaté de un pequeño problema.
El año pasado aluciné, literalmente, al comprobar que en la retransmisión de la Transvulcania de Televisión Canaria no había un comunicador que hablara medianamente bien inglés. Si a eso le suman que el ganador del año pasado fue un americano, pues ya se pueden imaginar la fantástica entrevista que le pudieron realizar a Dakota Jones cuando llegó a meta. Este año corrieron con mejor suerte, ganó Kilian Jornet, español.
Pensaba que ya había visto todo, ¿cómo es posible que en una prueba de repercusión internacional Televisión Canaria no tuviera a nadie con un buen nivel de inglés? No pido mucho, sólo que supiera preguntar si se encontraba bien o mal, simplemente.
Con el cabreo del 2012 olvidado, encendí mi televisión, aguanté durante horas un documental de leones y esperé a que empezara la retransmisión de la Transvulcania. Al principio todo bien, imágenes en directo de los últimos kilómetros que Jornet estaba recorriendo -con o sin calidad, da igual, al menos había-, en diferido de la salida de Fuencaliente, a lo largo de la carrera, todo muy bien. Entrevista a los políticos, si bueno, hay que aguantarlo. Y, de pronto, llegada del primer clasificado a meta. Aplausos, vítores, alegría, euforia. Entrada del segundo clasificado, tiempo después, el tercero. Fin.
Atónita me quedé cuando la voces en off, que habían narrado la llegada de los hombres a Los Llanos, comentan: “la primera mujer en llegar a meta viene muy cerca, nosotros nos vamos”. ¿Qué pasa? ¿que ver llegar a la primera clasificada es menos importante? Es igual de ganadora que Jornet. No voy a entrar en discusiones de si la televisión que todos pagamos retransmite más eventos de una isla o de otra, eso no es relevante -por lo menos no ahora-. Tampoco voy a cuestionar el tipo de programación, ni su calidad. Sólo diré que me parece una auténtica falta de respeto hacia las primeras clasificadas de la Transvulcania, hacia todas las participantes y hacia todas las mujeres, el quererle restar importancia a la llegada de Emelie Forsberg. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Somos menos importantes? Se trata de una prueba internacional, en la cual corren tanto hombres como mujeres. Pero tranquilos, todo aquel que haya visto la retransmisión por la televisión se habrá quedado con la llegada de los hombres, de las mujeres ni rastro. Al que le interesaba saber quién era la primera clasificada tuvo, como una servidora, que acudir a Internet, a los portales -incluido el de la Transvulcania- que si contaban con unos minutos para dedicárselos a las mujeres.
Aunque Televisión Canaria no lo crea, en la Transvulcania también hubo mujeres. Ya veremos qué pasa el año que viene.
He conseguido sobrevivir
He vivido la semana de mayor estrés en los 22 años que tengo. El martes lanzamos Entrenaturaleza, un proyecto en el que llevábamos trabajando desde el verano y que nunca pensé que fuera a tener tanto éxito, pero lo tuvo y estoy eternamente agradecida. Ahora, seguiremos trabajando en esto.
Pero esta semana ha tenido muchas más cosas, el jueves mis compañeras y yo hicimos público Fábrica de Ingenio. Lo que comenzó siendo un grupo de amigas que se reunían para cenar y ponerse al día sobre sus vidas, se convirtió en el equipo de la fábrica. La idea de crear un blog surgió en una conversación de Whatsapp y se hizo realidad en una cafetería. Muchas horas de reuniones y de conversaciones han dado lugar a lo que hoy conocemos como Fábrica de Ingenio, la cual también ha recibido un apoyo enorme por parte de nuestros familiares, amigos, compañeros y como no, por desconocidos que, de una manera u otra, han llegado a nuestro pequeño rincón de entrevistas.
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En ese rincón queremos ofrecer protagonismo a esas personas que tienen una idea brillante, que nos facilitan nuestra vida o que nos aportan algo nuevo y que, por desgracia, en la mayoría de los casos, los grandes medios de comunicación no se hacen eco de esa noticias. En otras palabras, damos una oportunidad a pequeñas pero grandes ideas.
Ahora toca descansar un poco, pero sólo un poco, porque hay que seguir trabajando o más que trabajando, podría decir disfrutando, porque hago lo que me gusta.
Para ti, Entrenaturaleza

Hace casi un año mi hermano me mandó un whatsapp diciéndome que tenía que contarme una idea que se le acaba de ocurrir. Ese mismo día por la noche, por casualidad, nos encontramos en una parada de guaguas, donde me contó que quería darle un lavado de imagen a Entrenaturaleza. Lo único que me dijo fue “quiero vender una experiencia rural, encárgate de desarrollar la idea”. Y eso fue lo que hice, durante el verano del año pasado dediqué bastante horas a pensar cómo vender las casas que un día nuestros padres construyeron.
A decir verdad, Entrenaturaleza en si mismo no es nada nuevo. Mi padre lleva años realizando una labor de diferenciación que nadie ha llevado a cabo hasta el momento. Siempre he dicho que si hubiera nacido en otra época y con otros posibles habría sido el mejor relaciones públicas que ha pisado esta tierra. Con una forma de ser arrebatadora y capaz de mantener una conversación hasta con una piedra, mi padre ha conseguido, a lo largo de muchos años, convertir a los clientes de sus casas en amigos.
Y digo amigos porque es así como él los trata. Cuando una pareja de holandeses o alemanes llega a alguna de las casas, mi padre hace todo lo posible para que se sientan como en su hogar. Mientras mi madre se pelea con la escoba y la fregona -ella también se merece una entrada igual de grande que ésta- él pulula por las huertas buscando fruta de temporada para brindar a sus clientes, acompañada, claro, de una buena botella de vino. Superando el obstáculo del idioma, los invita a pasar un buen rato en La Covacha, cocina para ellos -una de sus grandes pasiones- y les ofrece unos cuantos vasos de vino. Además, sale a caminar con ellos, de pesca, de fiesta, lo que sea, pero siempre intentando que pasen las mejores vacaciones. Gracias a esto, mi padre ha conseguido tener una lista enorme de amigos con los que, en la mayoría de los casos, no es capaz de mantener una conversación de más de 10 minutos, pero... ¿eso qué importa? Para qué está el lenguaje no verbal.
Por tanto, lo único que hemos hecho nosotros es recoger en Entrenaturaleza lo que él ha venido haciendo durante tantos años. Si bien todo esto era una sorpresa para nuestros clientes, ya que en ningún lado se les informaba de todas estas actividades, ahora se ha convertido en la filosofía y el núcleo de Entrenaturaleza.
Al comenzar a analizar todo lo que teníamos y lo que queríamos, observamos que, por un lado, la página que existía estaba obsoleta y, por otro, la presencia en redes sociales era casi nula. Teníamos claro que Entrenaturaleza necesitaba un cambio urgente. El primer paso fue realizar un vídeo que resumiera lo que nuestros futuros clientes se iban a encontrar en La Palma. Durante una semana pateamos toda la Isla, buscando las mejores localizaciones donde grabar, enredamos a nuestros amigos para que jugaran a ser actores y con un presupuesto de cero euros conseguimos realizar el vídeo que hoy les mostramos.
Hago un inciso para agradecer a todos nuestros amigos por su colaboración, por su ayuda desinteresada y por aportar su granito de arena en todo esto. Queda una fiesta pendiente, esta vez sin cámaras, lo prometo.
En segundo lugar, mi hermano se puso manos a la obra con el desarrollo de la web, queríamos algo elegante, donde primara la imagen. Creo que lo hemos conseguido. El trabajo que ha realizado Yoné en la web ha sido sobresaliente, no me ha defraudado y he vuelto a corroborar lo bueno que es en su trabajo. Por mi parte, me encargué de elaborar todos los textos que hoy pueden leer en la página web. Cada vez que viajaba a La Palma avasallaba a mi madre a preguntas para que me contara las historias más curiosas sobre cada una de las casas. No quería quedarme en la simple lista con lo que posee cada casa, sino ir más allá y asociar cada una de ellas con una historia. También he llevado a cabo la estrategia en redes sociales y, además, seré la encargada de actualizarlas y llenar de contenido nuestro blog.
En resumidas cuentas, lo que queremos transmitir es una experiencia rural, contarla nosotros, pero que también la cuente el cliente. Pretendemos darle a Entrenaturaleza ese carácter social que tenía en la vida real pero no en las redes.
Este proyecto que ha sido realizado con sumo cuidado y cariño y que durante muchos meses ha ocupado todos y cada uno de nuestros ratos libres, hoy ve la luz. Lanzarlo el 19 de marzo no ha sido simple coincidencia, queríamos que fuera así porque este proyecto es el regalo para nuestro padre. No podía ser ningún otro, gracias a su trabajo mi hermano es un excelente programador y desarrollador de aplicaciones y yo he cumplido mi sueño, ser periodista. Su regalo no es más que todo su esfuerzo materializado en un proyecto, sin nuestros padres ahora no tendríamos las aptitudes necesarias para crear Entrenaturaleza.
Gracias y feliz Día del Padre, papi.
Espero que disfruten de Entrenaturaleza lo mismo que nosotros hemos disfrutado trabajando en esto.
¿Cómo están ustedes?
Esta entrada no va de payasos, ni muchísimos menos, va de canarios.
Pero no de estos.
Aunque parezca mentira, los canarios utilizamos ustedes y no vosotros. Y digo aunque parece mentira porque cada vez son más las personas que dejan a un lado este rasgo tan peculiar del dialecto canario y se suman al vosotros. No hay nada más chirriante que escuchar a uno de Lanzarote, Tenerife u otra isla, quizás influenciados por los medios de comunicación, cine o publicaciones literarias, decir: “¿Vosotros venís a cenar?”, y ya ni les cuento si comienzan a utilizar el pronombre os o el posesivo vuestro.
Muchos creen -incluyo en este grupo a canarios- que utilizamos el ustedes en un intento de parecer corteses, que puede ser así. Incluso, otros piensan que el empleo de este pronombre, junto con el seseo, son el culmen del mal uso de la lengua. Nada que ver.
El seseo, la aspiración de la -s al final de sílaba y del sonido “j”, la preferencia del pretérito indefinido, generalización del diminutivo -ito y la ausencia del vosotros y sus formas adjuntas, entre otros, son meros rasgos del dialecto canario, una modalidad del español de las Islas Canarias.
También están los que usan el ustedes, pero lo utilizan mal. Este pronombre va acompañado de la tercera persona del plural (van, cantan, comen, viven, etc) y no de la segunda. Por tanto, lo correcto es decir ustedes nadan y no ustedes nadáis. O decimos vosotros cantáis o ustedes cantan, pero hacer un remix no es lo correcto.
Tengo que decirle que siento especial repulsión cuando escucho a alguien decir, en un alarde de sabiduría, que lo correcto es hablar como si fuéramos peninsulares. Y no, si somos canarios, hablamos como canarios, que ya los de la Península Ibérica se encargarán de fomentar las características de sus ricos dialectos. Así que, a todos ustedes les invito a hablar canario.
Ono. Crónica de una estafa
Desde que llegué a Tenerife, hace aproximadamente unos cinco años, he sido cliente de Ono. Debo decir que durante mucho tiempo la calidad del servicio ha sido excelente. Pese a que muchos criticaban a esta compañía, yo la vanagloriaba, la velocidad de Internet era buena y estable.
Hasta aquí los halagos. El pasado mes de diciembre, y tras muchas llamadas por parte de Ono, decidí contratar por teléfono (por favor, no se les ocurra hacer esto nunca) un servicio que constaba de 30 megas de Internet, llamadas gratis, reducción en la factura e instalación de un router totalmente gratuito.
Al día siguiente, un flamante técnico se personó en mi casa, me instaló un mamotreto y me dijo que en unas horas Internet iría fantásticamente. Primera mentira. El caos se produjo en este pequeño piso de estudiantes, pues el wifi era casi inexistente. Podías navegar relativamente bien si estabas pegado al router, si te alejabas, o se te pasaba por la cabeza irte hasta tu habitación, ya te podías ir olvidando de navegar.
Llamo de nuevo a Ono, cuento mi odisea y un simpático sudamericano (que conste que no tengo nada contra ellos) me comenta que acaba de cambiarme el nombre de la línea y la contraseña, me invita a probar en las siguientes horas mi conexión a Internet y me explica que si me sigue yendo mal, me mandarán un nuevo equipo.
Me voy de vacaciones y, por unos días, me olvido de Ono. Regreso y vuelvo a sufrir las inclemencias de mi nueva conexión a Internet. En este punto de la historia, ya es imposible navegar, incluso estando pegado al router. Llamo de nuevo, tras una espera infernal amenizada por una musica aún peor, soy atendida por el profesional estrella de Ono. Les reproduzco la conversación:
YO: -Buenos días, le llamo porque... (cuento todo lo que ahora mismo acabo de escribir más arriba).
PROFESIONAL: -Muy bien señorita. Vamos a proceder a comprobar por cable su línea. Espere un momento. Tengo que decirle que por cable su conexión va bien.
YO: -Sé que por cable mi conexión va bien. Pero en mi casa el único aparato que se puede conectar por cable es mi portátil, los demás son tabletas, móviles y un ultrabook.
PROFESIONAL: -No le puedo hacer ningún informe de avería porque nosotros no cubrimos averías por wifi.
YO: -¿Me está diciendo que se lavan las manos si el wifi, servicio que ustedes ofertan, me va mal?
PROFESIONAL: -No, no podemos hacer nada, sólo por cable. Además, el problema puede ser que al contratar más megas, el wifi va peor.
Al escuchar esto, doy por finalizada mi conversación con este señor. Acto seguido, me pasan con una señora, a la que le cuento todo lo que me ha dicho su compañero. ¿Quieren saber cuál fue la reacción de ésta? Incrédula y medio riendo me dice que eso era imposible (yo ya lo sabía). Al decirle que deseaba darme de baja, la mujer me retiene diciéndome que el lunes, esta llamada fue un viernes, tendría un técnico en mi casa, totalmente gratuito, para solucionarme el problema. Avisé que ésta era mi última oportunidad.
El viernes por la tarde me llama el técnico para decirme que el lunes por la mañana acudiría a mi piso. Éste me explica que no tiene ningún informe de avería, por lo que sólo podría venir hasta mi casa para mirar y, como mucho, cambiarme el router de sitio. Le expongo mi malestar y le pido que no se desplace hasta mi casa, pues moviéndolo no va a conseguir que Internet vaya mejor.
El lunes por la tarde, Internet seguía es su paseo por el pasado, pues, parecía que en vez de en el 2013 estaba en el 2002, cuando en mi casa tenía que tirar un cable por todo el pasillo para poderme conectar, con la diferencia de que, al menos, en esos años, los vídeos de Youtube me cargaban. Esa tarde decidí volver a llamar a Ono para reclamar por el nefasto servicio y darme de baja.
Después de estar toda una tarde intentando trabajar con continuas caídas de Internet, soy atendida por otro sudamericano (repito, no tengo nada en contra de ellos) al que le vuelvo a contar todo, pero esta vez le pido que me facilite un número donde poder darme de baja (un 902, por supuesto) y otro para poder hacer una reclamación. Me pasa con otro compañero y éste, a su vez, hace lo propio con otra compañera. A esta última, le vuelvo a contar toda mi historia, cada vez más larga, ya que el asunto se va prolongando en el tiempo. Le explico que lo único que perseguía era que me cambiaran mi equipo, porque evidentemente el router que me habían instalado tenía un problema con el wifi. Tras muchas llamadas y al ver que mi problema persiste, le expongo que deseo darme de baja, pero eso sí, con una previa reclamación por haberme mentido a la hora de contratar unos servicios que se alejan totalmente de la oferta inicial y por haber sido víctima de la ineptitud de los trabajadores de Ono. Una vez que la trabajadora recoge todas mis quejas, me informa de que, si lo deseo, procedería a realizar un testeo de mi conexión por wifi.
Resulta que, aún estando a un metro y medio del router sólo recibo unos 7 megas. La mujer al ver estos datos, escandalosos, por cierto, decide enviarme otro técnico más para que, esta vez si, me cambie el router. Apunto, el servicio sería totalmente gratuito, a no ser que mi perro -que no tengo- hubiera mordido el cable o algo por el estilo. Con esta decisión ya tomada, me informa de que me voy a quedar sin Internet hasta que el técnico viniera a mi casa, porque me acaba de cambiar (otra vez) el nombre de la línea y de la contraseña. Resulta que la mujer no supo hacerlo correctamente y me dejó mi contraseña anterior, pudiendo acceder durante todo la noche y el día siguiente a Internet.
Llega el técnico a mi casa, mira el router y nos dice que lo va a dejar en observación unas 72 horas, que en el transcurso de ese tiempo, el problema estaría solucionado. Por supuesto, no nos cambia el equipo. Menos mal que la señora no supo hacer su trabajo correctamente, si lo llega a hacer, posiblemente ahora seguiría sin internet.
Decido irme hasta la oficina más cercana de Ono para darme de baja, ya que estaba harta de llamar a números de pago. Ahí, la joven me comenta que debo llamar al 902 que ya me había facilitado uno de los tantos sudamericanos con los que hablé. Desde la oficina ella no podía hacer nada porque había contratado el servicio por teléfono. Eso sí, me facilitó un número gratuito en donde podría hablar con trabajadores españoles y quizás ellos podrían darme una solución.
Acabo de llamar al número gratuito de Ono. No me han dado ninguna solución, es más, el hombre que me atendió me ha informado de que mi router nunca ha estado en observación y que el servicio técnico que en un principio iba a ser gratuito, me va a costar unos 24 euros. Si sumamos ese dinero a la factura que en breve me llegará y a las llamadas a números 902, este mes Ono se llevará un buen cacho de mi dinero y sin haber cumplido lo que me ofertaban.
He decidido darme de baja de esta compañía. Si están pensando en contratarla, por favor, olvídense. Busquen una que sea de fiar, que no mienta, o por lo menos, que lo haga menos, y lo más importante, que no te robe tu dinero, ni tu tiempo.
¿Rueda de prensa? ¿seguro?
Ruedas de prensa y preguntas son dos conceptos que siempre han ido de la mano. Se supone -y digo se supone- que, cuando un dirigente o un personaje público de cualquier tipo convocan una, se exponen a ser preguntados por los periodistas sobre algún tema, sea cual sea . Y es que ese es el trabajo de estos profesionales, preguntar. Porque si queremos escuchar un monólogo nos vamos un viernes cualquiera a un teatro o ponemos la Sexta y vemos El club de la comedia.
Desde hace bastante tiempo se ha puesto de moda, sobre todo entre los políticos, convocar ruedas de prensa sin preguntas. El matiz de rueda de prensa se queda levitando en el aire y pierde todo sentido periodístico.
Dicen que el que calla otorga, y hoy Mariano Rajoy ha guardado silencio. La de hoy ha sido una ¿rueda de prensa? con bastante peligro, pues el presidente de España, se limitó a leer un discurso realizado por un amplio número de asesores, que miden y acotan cada una de sus palabras. Al vetar las preguntas de los periodistas, Rajoy también niega el derecho a preguntar a los ciudadanos.
Pero eso no es todo, lo que más me asusta de este tipo de artimañas es el elevado nivel de adoctrinamiento que puede producir. Pues, el dirigente informa -no sé sabe si fehacientemente- y el pueblo escucha, sin derecho a opinar, protestar o refutar.
No sé si Rajoy u otro alto cargo de Partido Popular recibieron sobres, pero la oportunidad de inspirar un poco de confianza y de que sus palabras resulten un poco creíbles la han perdido -como muchas otras veces-. Con un no me consta y un buenos días que tengan una feliz jornada no es suficiente.
La reacción del gremio periodístico no se ha hecho esperar. Miles de twits con hashtag como #Rajoynoconstesta o #sinpreguntasnohaycobertura inundan la red social Twitter. Medios de comunicación como Eldiario.es, con Ignacio Escolar (@iescolar) al mando, no acudieron a la comparecencia de Mariano Rajoy. Y es que para qué, si los periodistas que si lo hicieron sólo pudieron ver al presidente a través de una pantalla.
Monólogo, comparecencia, comunicado leído, explicaciones públicas, llámenlo como quieran, pero no rueda de prensa.
El copioso, elegante, admirable, flamante y voluptuoso lenguaje del trance, dificultad, desequilibrio, ruina, vamos, de la crisis.
El otro día, mientras caminaba por la calle entre ruidos de coches y aviones, bullicio de niños y el “din din” del tranvía, llegó a mis oídos,“la crisis no ha traído nada bueno”, frase que una señora con unos cuantos años a sus espaldas comunicaba de manera rotunda a otra mujer de no menos edad. Comencé a dar vueltas a la locución derrotista de la anciana, hasta que conseguí hallar con algo bueno. Yo le hubiera contestado, quizás ya era un poco tarde, pues la mujer hacía ya rato que había abandonado el lugar en el que se encontraba: “¿cómo que no? ¿y qué hay del rico vocabulario que hoy conocemos gracias a nuestros mandatarios? ¿qué me dice usted de las nuevas connotaciones que nuestras palabras han adquirido?”. Probablemente, la mujer me hubiera tirado uno de sus zapatos a la cabeza, pero yo, como integrante de la primera generación perdida de la historia reciente de España, prefiero sonreír y sacarle hierro al asunto.
Antes de que nuestra generación adoptara el calificativo de perdida, los brotes verdes salían en el campo cuando llovía, no en la economía. Los mercados eran la tienda de Concha, la de Toña, la de Serafín y la de Rosa, que, además, te daban la bolsa para meter los productos, y con el dinero que te sobraba te comprabas un bono.
Alemania era el país de donde venían los turistas, ahora es donde nos vamos a trabajar, para intentar pagar las hipotecas, que son una basura. Además, antes de la crisis nos apretábamos el cinturón si pasábamos hambre, ahora, nos lo apretamos y luego la pasamos. En tiempos pretéritos una persona rescataba a otra, en la actualidad, todo un país rescata a otro. Eso sí, en el pasado el rescatado confiaba en la persona que le iba a salvar su vida, ahora el país que se ahoga tiene, encima, que inspirar confianza al que “supuestamente” va a inyectarle una línea de crédito, ay no, perdón, que es un rescate, que diga, una línea de crédito, no, un rescate. Bueno, eso, el que va a dar dinero. Es que mira si somos ricos en vocabulario, que para una misma acción utilizamos cantidades ingentes de vocablos o expresiones.
Imagínate si la crisis ha enriquecido nuestras lengua que vamos a tener que proponer a la RAE que añada otro significado, aparte de los cuatro que ya tiene, a la palabra recortar:
recorte.
1.m. Acción y efecto de recortar.
2. m. Taurom. Regate para evitar la cogida del toro.
3. m. Méx. murmuración.
4. m. pl. Porciones excedentes que por medio de un instrumento cortante se separan de cualquier materia trabajada hasta reducirla a la forma que conviene.
5*. Puñeta que hacen los del Gobierno.
Al menos, cuento con una dosis cuantiosa de optimismo -qué remedio- que me ayuda a no escuchar y, por tanto, a no sucumbir a la pesadilla de las señales -poco- esperanzadoras que cada día se nos presentan, aunque muchos digan lo contrario. Yo sólo espero que con esta crisis, que comenzó siendo una ligera recesión, el que se ponga malo sea el banco y no yo. Aunque bueno, esto es relativo porque me tengo que pagar mis medicinas, pero también tengo que pagar las de él -el banco digo-. No obstante y, por si acaso, yo prevengo que he escuchado por ahí que ya la prima de alguien está corriendo riesgo. Y quien dice riesgo dice peligro, inseguridad, lance o fatalidad. .
Manolo (ito) el del mundo mundial
Ya está, lo he conseguido. Me he leído lo último de Elvira Lindo, Mejor Manolo. Llevaba años esperando a que la artífice del niño de Carabanchel (Alto) volviera a escribir sobre la vida del personaje que me acompañó en mi infancia. Para hablar de esta relación comenzaré, como ben dice Manolito, por el principio de los tiempos.
Mi idilio -por así llamarlo- con el niño de las gafas que siempre le rompía Yihad, el chulo del pueblo, empezó gracias al Ayuntamiento de Tijarafe. Allá por finales de los noventa, mi colegio, que también se llamaba Tijarafe, organizó el primer concurso de narrativa con motivo del día del Libro, por lo que tanto mis amigos/compañeros como yo, por pura imposición de nuestra maestra, tuvimos que presentar un cuento. Expertos de todo el mundo vinieron hasta Tijarafe (si han leído a Manolito entenderán esta frase) para analizar nuestros creaciones literarias y en un alarde de sabiduría decidieron dar el primero premio a... ¡mí! Yo, que hasta ese momento no sabía que me gustaba escribir, recibí un beso del alcalde, otro de la concejala de Cultura y un libro de Manolito Gafotas, que sigue ocupando el puesto de honor en mi estantería.
A partir de ese día me declaré fan número uno -o dos, eso es lo de menos- de Elvira Lindo. En primer lugar por escribir los libros de Manolito y luego por ser periodista. Porque en el momento en el que el alcalde me dio el beso -que venga un político a hacerlo ahora- yo todavía no sabía que quería dedicarme a lo mismo que esta señora.
Desde que tuve en mis manos este primer libro, comenzaron mis paseos matutinos hasta la biblioteca municipal de Tijarafe, claro, para encontrar las demás aventuras del niño que tenía -y tiene- una amiga que se llamaba -y se llama- Susana bragas sucias y un amigo que responde como El Orejones. Pero como todo lo bueno se acaba, los libros también lo hicieron y ahí me quedé, desolada, triste, abatida, hasta que, hace menos de un mes, pude colocar a Mejor Manolo en mi anaquel personal.
El último contacto que tuve con el niño que llamaba -y llama- a su hermano El Ímbecil, fue gracias a los señores de Playstation que consideraron de vital importancia añadir al pack de una de sus consolas la película de Manolito Gafotas. ¡Qué obra del cine español! ¡Qué delicia! Me sé cada uno de sus diálogos. En verdad, la calidad de la película no es muy buena, pero... es de Manolito, lo demás da igual. Vale, es una birria, pero... es de Manolito.
Manolito, que ya no le gusta que utilicen ese diminutivo, consigue, aunque los años hayan pasado y ya no tenga ocho sino unos cuantos más, que pueda leer y leer sin notar siquiera que el tiempo pasa o que la gente me mire con cara extraña cuando comienzo a reír sola, en fin, logra transportarme hasta mi niñez, y eso me encanta. Respecto a Elvira Lindo, el trabajo de redacción que hace es magnífico, permite que, durante la lectura, puedas imaginar cómo actúan y se desenvuelven los personajes, cada uno con una identidad y estilo muy marcados. Y pensar que en algunos países ha recibido críticas e incluso ha sido censurada por escribir libros pocos pedagódicos. No saben lo que se pierden.
2013 a 7.50 euros
En escasas horas le decimos adiós al 2012. Supongo que todos ustedes tendrán cientos de propósitos para este nuevo año, como apuntarse al gimnasio, comenzar una dieta, dejar de fumar, conseguir trabajo (esto está más complicado) o ser mejor persona. Yo ya he desistido, siempre que comienzo el gimnasio, lo dejo. De la dieta ya ni hablamos. No fumo. Lo del trabajo me da risa y lo de mejor persona, bueno, prometo intentar aguantar la risa cuando alguien tropiece y caiga al suelo.
Mi reto para el 2013 no es otro que terminarlo como lo empiezo, es decir, con 7.50 euros en la cartera, y no morir en el intento. No pido más, ni que me toque la lotería, ni ganar un sueldo desorbitado. Ahora todos dirán, si claro, ésta escribe aquí todo esto pero luego bien que le gustaría tener una bolsa de basura llena de dinero en su casa (que los hay, pero no es mi caso). Pues no, porque la gente tiene la mala -y fea- costumbre de gastarse todo lo que está dentro de la bolsa y no dejar 7,50 euros en la cartera.
¿Dónde está el truco de todo esto? En el equilibrio. Mi cartera nunca ha sabido lo que es tener grandes sumas de dinero, pero, por suerte, siempre ha comenzado el año y lo ha acabado con un par de monedas. ¿Puedo tener un coche? No, ¿una casa? Tampoco, ¿puedo comprarme un bolso de 400 euros? Ni en sueños, pero tengo dinero en mi cartera. ¿Qué es poco? Sí, pero te repito, tengo dinero. Por tanto, en este 2013 pido que el optimismo que me inunda no me abandone, aunque a veces intente hacer la maleta e irse a un cuerpo mejor.
El problema está en que durante muchos años todos soñamos con ser millonarios, nos empecinamos de tal manera que olvidamos que nuestro principal objetivo es la supervivencia. De igual manera, no hay que relegar a los que ahogan los de arriba, mientras intentan salir a flote, probablemente, con una cifra parecida a la mía en sus monederos o incluso inferior.
Mi deseo para este año es que tanto ustedes como yo, podamos hacer frente a la subida de la luz, del transporte, de las tarifas de Correos o del agua, entre otras, sin morir en el intento, porque eso significará que, pese a los recortes, algo de la Sanidad sigue funcionando. Y si no es así, hago especial hincapié en esto, quiero que el epitafio de mi lápida no tenga ni una falta de ortografía, que con esto de que nos recortan en educación nunca se sabe.
Espero que todos lleguen a 2014 con cartilla de la Seguridad Social, sabiendo leer y escribir y contando 7.50 euros, si es así, 2013 tampoco habrá estado tan mal.
De Leticia a Leticia. De periodista a periodista
Esta entrada es especial. Leticia Marichal, a parte de tocaya y futura colega, es una diplomada en Turismo con la que coincidí en algunas optativas de la carrera. Ella hacía malabares para cuadrar horarios, ya que asistía a clases de varios cursos, y yo me afanaba en terminar mis estudios. Un encuentro esporádico en un bar, en donde hablamos de lo que estábamos haciendo, hicieron que esta gomera pensara en mí cuando Acirón, mi profesor en el pasado y el suyo en el presente, les propuso realizar una entrevista a alguien que estuviera relacionado con este mundillo. Al principio me abrumó un poco porque soy de las que piensa eso de "pero quién soy yo para que me entrevisten si lo que me gusta a mí es hacer preguntas", pero luego pensé que yo también estuve hace muy poco en su lugar y entre colegas hay que ayudarse. Para mí sorpresa, resulta que Leticia ha ojeado mi blog y me informó de que hay personas por ahí que saben de la existencia de este humilde sitio. Si es así, me gustaría que se manifestaran, seguro que podríamos compartir grandes conversaciones.
A Leticia le prometí que, en cuanto me pasara la entrevista, se la publicaría. Aquí está, no me lío más, la protagonista de esta entrada es ella, una magnifica persona y seguramente gran profesional. Ha sido un placer hablar con ella, porque aunque aquí haya una retahíla de preguntas y respuestas, la charla que mantuvimos fue mucho más intensa y enriquecedora.
Leticia Rocha, Graduada en Periodismo por la Universidad de La Laguna
“A VECES SIENTO MIEDO”
Leticia Marichal
Leticia Rocha es una joven palmera de 22 años, Graduada en Periodismo, actualmente cursa estudios de Grado en Relaciones Laborales. Su afán por la escritura le ha hecho merodear en el mundo de los blogs. Con el objetivo de ser periodista cumplido, Leticia se define como una chica de variados gustos, curiosa, amante de la lectura y de los nuevos “escaparates virtuales”.
P: ¿Cómo ve el futuro de la profesión periodística para jóvenes como usted, que se han graduado recientemente?
Dicen que está mal, yo llevo tres meses graduada y no me gusta pensar que la cosa está mal, porque no quiero ser pesimista. Soy de las que cree que si te levantas todos los días y trabajas, con un poco de optimismo y sales adelante, a lo mejor consigues tu oportunidad. Lo bueno es que el tener una carrera universitaria te abre la mente y piensas que el mundo no se acaba aquí.
P: ¿Cuáles considera que son las premisas básicas que un profesional de la comunicación debe seguir, desde el punto de vista de la ética y la deontología?
Yo creo que siempre hay que informar con verdad y no dejarnos manipular. Aunque se esté en un medio con una ideología X, siempre hay que tener claro que se es periodista.
P: ¿Cómo cree que los medios deben tratar cuestiones especialmente sensibles, en aras de evitar el morbo y/o el sensacionalismo?
A la gente lo que le gusta es el morbo y el sensacionalismo. Hay que priorizar y dar la información. Hay muchos medios que lo que buscan es la audiencia y prefieren el morbo a la información. Si veo un medio que juega con cuestiones de ese tipo, directamente cambio y selecciono otro.
P: En su blog afirma tener miedo y no creerse lo que los informativos cuentan. ¿Siente decepción ante la actitud de muchos periodistas?
Sí. Admiro a muchos periodistas, pero también hace pocos días, viendo las noticias sentí miedo, porque no me creo lo que dicen. Es una combinación de tristeza y a la vez miedo. Tristeza, porque ya no se tiene en cuenta la información estricta y miedo, porque nos están manipulando.
P: ¿Ve posible un cambio donde la información se anteponga a los intereses políticos y de otra índole?
Soy muy optimista y romántica. Siempre he dicho que el periodismo prima sobre los intereses políticos. Es cierto que hay muchos medios, que tienen un poder político que los está controlando, pero yo sí creo en un periodismo libre.
P: Si bien existen mucha manipulación y sobornos, también hay profesionales que saben ejercer la actividad periodística con honradez y rigor. En algunos casos el buen periodismo es censurado, ¿qué opinión le merecen este tipo de prácticas que coartan la libertad de expresión en detrimento de un trabajo digno y respetuoso?
Censura va a haber siempre, a nadie le gusta escuchar opiniones contrarias. Yo pienso que hay que ser libres y se nos tiene que dar la oportunidad de opinar y de informar.
P: ¿Piensa que las redes sociales son una buena herramienta para darse a conocer profesionalmente o un modo de limitar la intimidad de los periodistas?
Las redes sociales hay que saberlas usar. Es la forma que utilizo para darme a conocer. Empecé a utilizar las redes sociales como “ventana al mundo” el año pasado, cuando estaba en 4º de Periodismo. Comencé a realizar un curso de Community Manager, una práctica consistía en pensar una marca y lanzarla a las redes sociales. Fue entonces cuando se me ocurrió elaborar mi marca personal, Leticia Rocha. Así me empecé a publicar en las redes y en mi blog, ahí hablo de lo que hago y de cómo lo hago. Es mi modo de hacer contactos.
P: ¿Qué opina con respecto a las situaciones en que las fuentes reclaman, que se ha falseado u omitido parte de la información facilitada?
Los periodistas tenemos unas determinadas líneas o minutos y hay que cortar. Si eres periodista y ejerces la profesión sabes lo que se puede omitir y lo que no, y lo que es de interés general y lo que no. Se deben, por tanto, seguir unos criterios de selección de la información.
P: El plagio es uno de los males más comunes en los medios, ¿considera que tiene algún tipo de justificación?
Si lo hiciera sería porque no me doy cuenta. Un fallo lo tiene cualquiera, pues somos humanos. Si llegara el momento en que me pasara eso, pediría perdón. Debemos ponernos en el lugar de la otra persona, siempre debemos citar. En la Facultad de Ciencias de la Información se enseña a citar y creo que no nos vamos a olvidar. No hay ningún tipo de justificación para el plagio.
P: Su trabajo como Community Manager en la web de desarrollo de videojuegos y aplicaciones, Promineo Studios ¿Le permite aplicar alguno de los principios éticos y deontológicos aprendidos durante el estudio de su carrera como periodista?
Sí, hay muchos Community Manager que son periodistas. Esta actividad consiste en llenar de contenidos las redes sociales de alguna empresa. Hay que seleccionar información y a eso me enseñaron en la Universidad. Visito muchas páginas especializadas en videojuegos y ahí hay mucho sensacionalismo. Aplico el saber diferenciar entre lo que es información y lo que no. También sigo los principios éticos en el momento de escribir para saber llegar a los demás.
P: ¿Hay algún periodista o persona significativa, que por su buena labor se haya convertido en un referente a seguir?
Aunque suene a tópico, ya que es “el periodista del momento”, a mí siempre me ha gustado Jordi Évole porque es políticamente incorrecto. Dice lo que no le gusta escuchar a algunos, y lo que le gusta escuchar a la mayoría. Ana Pastor también me gusta, antes seguía Los desayunos de TVE por ella.
P: ¿Qué consejos daría a futuros periodistas? ¿Y qué le hubiese gustado que le aconsejaran?
A los futuros periodistas les diría que sean optimistas y que no decaigan. Aunque les digan que el panorama está mal, hay que seguir luchando. Les diría que intenten hacerse un huequito, por muy pequeño que sea, y que el mundo es grande. Les aconsejo que siempre luchen por trabajar en lo que quieren, es lo que estoy haciendo yo, porque quiero ejercer como periodista. Lo importante es que nadie les quite la ilusión.




